jueves, 28 de abril de 2016

MIS CUENTOS: "EL SUEÑO QUE SE HIZO REALIDAD"


EL SUEÑO QUE SE HIZO REALIDAD
(Autor: Profesor Hipólito G. Yánac Rivera)

Juan, un joven campesino soñó una noche que caminaba por un extraño camino de un lugar desconocido que, ascendía por un cerro de exuberante vegetación en  cuya cima existía una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín muy florido, al sentirse cansado por la caminata llamó a la entrada que, luego de unos minutos salió un anciano de barbas blancas, a quien le pidió que le diera posada y le brindara una taza de agua para mitigar su sed; y, al instante que le iba a dar la taza de agua se despertó Juan con la sensación que tenía mucha sed.

A partir de esa fecha el joven Juan soñaba todas las noches caminando por el mismo lugar y repitiéndose la misma escena, habiendo quedado grabado en su memoria los detalles de su sueño. Preocupado por el sueño persistente le contó a su padre todo lo que le estaba sucediendo; y el padre le respondió que posiblemente se acostaba con sed y su sueño era una respuesta a esa necesidad.

Después de un tiempo, el padre le dice a su hijo:
-     Juan, tienes que viajar al pueblo vecino llevando un encargo y debes regresar lo más pronto posible, porque tienes que hacer muchas cosas aquí en la casa.
-     Juan, obediente y respetuoso a las órdenes de su padre, le respondió:
-   ¡Padre, tus órdenes serán cumplidas y lo haré en un tiempo record!

Al día siguiente, el joven Juan muy de madrugada sale de su casa con destino al pueblo vecino y emprendió el viaje a todo dar. El joven Juan lleno de vitalidad, hizo todo lo posible de caminar velozmente, pero, por la excesiva vegetación y el calor del sol radiante, Juan iba sintiendo cansancio y sed, lo que le recordaba los pasajes de sus sueños persistentes; y así, prosiguió con su viaje, cuando de pronto empezó a subir el mismo camino de sus sueños y todo era parecido a los lugares que había soñado. De rato en rato, el joven, se sentaba a descansar y en su mente seguía recordando los sueños que había tenido. Casi agotado por el cansancio y la sed persistente, divisó una casita blanca en la cima del cerro, conforme se iba acercando al lugar, la casita se veía muy hermosa y el jardín tan florido, se parecía al que había visto en su sueño; al salir de un recodo (esquina, curva, rincón, vuelta) se dio con la sorpresa que estaba frente a una casita blanca, igual a la que había visto en su sueño; y como su sed era insoportable decidió tocar la puerta. Y al tocar la puerta, salió un anciano de barbas blancas, era el mismo anciano que le había alcanzado la taza de agua en su sueño. El joven Juan, aturdido por la sorpresa, solo atinó a decirle:


-     Señor, por favor, ¿podría proporcionarme una taza de agua para aplacar mi sed?, luego se sentó debajo de un árbol.
El anciano muy  atento le dijo:
-     ¡No se preocupe, enseguida le alcanzo!. Entró a la cocina y sacó una taza con agua, y le dijo:
-   ¡Esto le va ha aplacar la sed y le va aliviar el cansancio!

Al momento de recibir la taza sintió que una fuerza magnética se apoderaba de su cuerpo, a pesar de ello, tomó el agua de la taza y conforme iba tomando el agua le vino un profundo sueño y se quedó dormido allí donde estaba sentado. Luego, el  joven Juan empezó a soñar. En su sueño el anciano le decía:

-     Te has equivocado de camino, abajo habrás notado hay un cruce, de allí se bifurcan dos caminos, uno que va al pueblo donde te dirigías y el otro es el camino que conduce a esta posada. Esta casita hace muchos años que está abandonada desde que fallecí, en ella he tenido guardado mi tesoro de toda mi vida; tu suerte te ha guiado para llegar donde te has quedado dormido, ya que, debajo de la piedra que estás sentado está enterrado una alforja de cuero llena de oro; sácales y llévalo donde tu padre, con ello podrán comprar todo lo que necesitan y serán muy felices!

El joven Juan, se despertó asustado, y vio que la casita no era la misma que había visto, sino una casita vieja y derruida. Pero, para comprobar si era verdad que el anciano le había dicho, levantó la piedra en el que estaba sentado y en verdad encontró la alforja de cuero llena de oro; comprendiendo que era una revelación del anciano, cogió la alforja con el oro y se regresó a su casa. Al llegar a su casa contó a su padre todo lo sucedido y le mostró la alforja lleno de oro, así como también le manifestó que no había podido llegar al pueblo y dejar el encargo porque había tomado el camino equivocado.

         El padre y el joven Juan cumplieron con el encargo del anciano comprando todo lo que necesitaban y se convirtieron en una familia muy acomodada, gracias a su prudencia, honestidad, su trabajo constante y sus nobles sentimientos con sus prójimos.
FIN




MIS POEMAS: "EL ROSAL DE MIS RECUERDOS"


EL ROSAL DE MIS RECUERDOS
(Autor: Hipólito G. Yánac Rivera)


Cuando después de muchos años,
retorné a la tierra que me viera nacer,
pasé por la puerta de tu casa, y
hallé marchita el rosal de mis recuerdos;
sentí  morirme, mi cuerpo desfallecía,
mi cerebro retumbaba de impresión,
mi corazón dejo de palpitar.

Todo había quedado en nada,
no podía hallar explicación alguna
al encontrar todo en ruinas,
como si la ira de Dios se hubiera ensañado
o que la furia de la naturaleza, trató de arrebatar
la hermosura y la fragancia del rosal de mis recuerdos.

Conforme iba caminando por mi sendero,
aunque se haya marchito el rosal;
comprendí, que lo más preciado de nuestro idilio,
lo tenía presente en mi ser, y
al no tenerte a mi lado, sentí  una profunda nostalgia,
pero, en mi pensamiento estabas presente.

Así, pude comprender cuán grande
fue el amor que nos ofrendamos,
porque, al contemplar todo en ruinas,
recordaba los lugares y los momentos que pasamos,
donde pudimos compartir
lo más sublime de nuestras vidas
que, perdurarán  hasta la muerte.

Hoy tomo este papel y este lapicero,
para dejar como testimonio
del profundo amor que te tengo,
así, el tiempo haya pasado,
y el rosal de mis recuerdos esté marchito,
mi amor por ti no morirá

Lo material puede haberse terminado
así, los años hayan transcurrido,
tal vez los lugares no podamos volver a recorrer
pero en nuestras mentes y nuestros corazones
están latentes los recuerdos vividos
que solo con la muerte podremos olvidar.





miércoles, 27 de abril de 2016

TRADICIONES DE MI TIERRA CAJATAMBINA: EL HUINTUNACUY O CARGADA DE GATOS


EL “HUINTUNACUY” O CARGADA DE LOS GATOS.
(Versiones recogidas de los pobladores de la zona)

Las noches sirven para el descanso placentero de las personas después de un arduo trabajo, como también, para las actividades ilícitas de los amigos del ajeno; y en el caso de algunos animales como el gato para presagiar hechos nefastos.

El “Huintunacuy” (en quechua) o cargada de los gatos, es una escena curiosa que realizan los gatos en grupo, para ello, los gatos se ubican en el techo, en la entrada de la puerta o zaguán, que según la tradición es el anuncio para la muerte de una persona de la casa.

Esta ceremonia del “Huintunacuy” (escenificación del sepelio de un muerto) o cargada por los gatos, consiste en que 5 o 6 gatos se ubican en un lugar especial, que puede ser el techo, la entrada de la puerta o zaguán de la casa de la persona que va fallecer. Allí, uno de los gatos se tira de largo, simulando ser el muerto y a sus costados se ubican el resto de los gatos en posición de cuclillas como si estuvieran orando, que al mismo tiempo empiezan a maullar tratando de imitar la voz de una mujer, una niña, niño o un varón adulto con un sentimiento de pena, dolor como si estuvieran llorando. “Ayayayyyyy…., mamaaaaaa, ayayayyyyyy…….., ñáuuuuuu……., guauuuuuuu……., guaguauuuuuu, ayayayyyyyyyy……., que de ratos se confunde con el llanto de una mujer o de una criatura; y cuanto más prolongado se hace esta escena es terrorífico escuchar que infunde mucho miedo.

Lo curioso de la escena, es que los gatos de los costados los arrastra al que se hace de muerto, acompañado de sus lamentaciones que cada vez es más espeluznante (aterrador, espantoso, pavoroso, terrorífico, escalofriante).

Las personas que se encuentran durmiendo dentro de la casa al escuchar esta escena, para evitar que sigan causando pánico entre los miembros de la familia, el más valiente de la familia tratan de espantarlos a los gatos; éstos al sentir la presencia de la persona, salen despavoridos (espantados) por diferentes direcciones dejando tirado al gato que simula de muerto.

Posiblemente que muchos de nuestros lectores hayan escuchado o hayan vivenciado estas escenas, y se darán cuenta lo terrorífico que es.  Por lo que, la creencia del mal presagio, que muchas veces  se hace realidad con la muerte de uno de los miembros de la familia.



LECTURAS REFLEXIVAS: "EL MENDIGO"


EL MENDIGO
(Lecturas Reflexivas compiladas por el Lic. Hipólito Yánac Rivera, en los eventos de las Jornadas Pedagógicas  durante su vida profesional).

Éramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo, «Hola amigo!», golpeando la mesa con sus gorditas manos. Sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía. Con mucho regocijo él se reía y se retorcía. Yo miré alrededor y vi la razón de su regocijo.

Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto. Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos. Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo. Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenía tantas venitas que parecía un mapa.

Estábamos un poco lejos de él para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos comenzaron a menearse para saludar. “Hola bebito, cómo estás muchachón”; le dijo el hombre a Daniel. Mi esposa y yo nos miramos, “¿qué hacemos?”.

Daniel continuó riéndose y contestó: «Hola, hola amigo». Todos  en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero. El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo. Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebé.
Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo. Obviamente el estaba borracho. Mi esposa y yo estábamos avergonzados.

Comimos en silencio; menos Daniel que estaba súper inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, que le contestaba con sus niñadas.

Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta. Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos encontraríamos  en el estacionamiento. El viejo se encontraba muy cerca de la puerta de salida. «Dios mío, ¡ayúdame a salir de aquí!, antes de que este loco le hable a Daniel». Dije orando, mientras caminaba cerca al hombre. Le di un poco la espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que él pudiera estar respirando.


Mientras yo hacía esto, Daniel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el viejo y puso sus brazos en posición de “cargarme”. Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se abalanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre. Rápidamente el muy oloroso viejo y el joven niño consumaron su relación amorosa. Daniel en un acto de total confianza, amor y sumisión recargó su cabeza sobre el hombro del pordiosero. El hombre cerró sus ojos y pude ver lágrimas  corriendo por sus mejillas. Sus viejas y maltratadas manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suavemente, acariciaban la espalda de Daniel. Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco tiempo.

Yo me detuve aterrado. El viejo hombre se meció con Daniel en sus brazos por un momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos. Me dijo en voz fuerte y segura: “Usted cuide a este niño”. De alguna manera le contesté: «Así lo haré», con un inmenso nudo en mi garganta. Él separó a Daniel de su pecho, lentamente, como si tuviera un dolor. Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo: “Dios le bendiga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo».

         No puede decir más que un entrecortado “gracias”. Con Daniel en mis brazos caminé rápidamente hacia el carro. Mi esposo me preguntaba por qué estaba llorando y sosteniendo a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo: “Dios mío, Dios mío, perdóname.

         Yo acababa de presenciar el amor de Cristo a través de la inocencia de un pequeño niño que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un montón de ropa sucia. Yo fui un cristiano ciego, cargando un niño que no lo era. Yo sentí que Dios me estuvo preguntando: “Estás dispuesto a compartir tu hijo por un momento?”, cuando Él dio a su hijo por toda la eternidad.

“Las inteligencias medianas condenan, por lo general, todo cuanto excede a su comprensión


domingo, 24 de abril de 2016

jueves, 21 de abril de 2016

MIS POEMAS: "RECUERDOS INOLVIDABLES DE CAJATAMBO"


RECUERDOS INOLVIDABLES DE CAJATAMBO
(Autor: Hipólito G. Yánac Rivera)

Cómo puedo olvidarme del verdor de tus campos, del vendaval del follaje de tus árboles, el retumbar del río Shapil y del río Tabín en los meses lluviosos de enero, febrero y marzo.

Cómo puedo olvidarme de la siembra de papas, del trigo, de las habas, del maíz entre las inclemencias de la naturaleza y la abundancia de sus cosechas que nos hacían sentir felices a toda nuestra familia.


Cómo puedo olvidarme de haber respirado el aire fresco, puro lleno de fragancias; de haber bebido sus aguas cristalinas de Tojtuy, Tictipuquio, Chuhuilca, Andahuaylas; las que circularon por mis venas y oxigenaron mi cerebro.

Cómo puedo olvidarme de ti Cajatambo, si he recorrido tu suelo por mil una vez, tus pueblos; tus parajes habiendo caminado palmo a palmo, haciendo que cada tropezón me haga recordar de la grandeza de la tierra que me vio nacer.

Cómo puedo olvidarme de los relámpagos y los truenos en las épocas de lluvia que cegaban los ojos y hacía retumbar los cerros como si ya fuera el fin del mundo.

Cómo puedo olvidarme de una infernal tarde lluviosa en las punas de Tocanca, cuando casi fui alcanzado por la descarga de un estruendoso rayo, que me dejó inconsciente.


Cómo puedo olvidarme de la granizada en las alturas de Huaylastoclanca que en unos segundos se convirtió en un glacial, quedando atrapado y el valor que tuve que imponerme para salir victorioso.

Por qué puedo olvidarme de Cajatambo, si así se templó mi corazón como el acero, entre el fresco aroma de la vegetación cajatambina, los fenómenos de la naturaleza; así nací, crecí y me desarrolle; entonces por qué podría  olvidarme de mi simiente.

Cómo puedo olvidarme de sus fiestas costumbristas: los carnavales, la Semana Santa, Corpus Cristi (los negritos), los Aucas, las Quiyayas, las Pallas, el Capitán de la Tarde, el Torneo de Cintas, la Corrida de Toros.

Cómo puedo olvidarme de nuestro Cajatambo,
si me brindó sus encantos: la belleza de su paisaje, su folclor, sus exquisitas viandas, su chicha de jora, el amor de mi vida, a quien le jure amor eterno en el rosal del portón de su casa. ¡Recuerdos…!




ENCANTO DE LAS OVEJAS BLANCAS


ENCANTO DE LAS OVEJAS BLANCAS
(Autor: Profesor Hipólito G. Yánac Rivera)

En un paraje o lugar inhóspito (agreste, deshabitado, solitario), llamado estancia vivían unos pastores de ovejas, que por su ubicación infundían melancolía (nostalgia, soledad, añoranza). Estas personas vivían aisladas de la mayoría de la población, haciendo una vida de ermitaño (solitario); siendo su compañía sus ovejas, sus gallinas, el gallo que le daba la hora y que le anunciaba el anochecer y el amanecer de un nuevo día. Sus perros eran fiel compañero que, ahuyentaban los malos espíritus y les protegía de las personas extrañas que les podían hacerle daño o podían robarle sus pertenencias, sus animales o ahuyentar a los zorros que iban a cazar sus ovejas para comérselos.

La vida de los pastores era monótona que, luego de tomar sus alimentos en las mañanas salían conjuntamente con sus ovejas para pastarlos. Éstas al salir del corral, empezaban a caminar buscando el pasto para su alimentación sin detenerse en un solo sitio, alejándose de la choza seguida por la pastora y sus perros.


En esta actividad del pastoreo las ovejas se desesperaban por dirigirse a los “oconales” o “humedales” (pequeñas praderas ubicadas en el ojo de los manantiales formando  unos pantanos o lodazales por la filtración de las aguas), buscando el pasto verde, mientras que las pastoras se encontraban entretenidas con su hilado o tejido. En éstos  oconales, pantanos o lodazales pocas veces se les permitía hacer el pastoreo porque estaban contaminados por larvas de la “alicuya” propagados por la orina y el estiércol del ganado caballar; en consecuencia las ovejas eran infectadas por estas larvas que se localizaban en el hígado del ganado aniquilándolo hasta la muerte.

Pero, por fuerzas de la naturaleza, coincidentemente con los movimientos de la luna nueva, las ovejas mágicamente eran atraídas a esos pantanos o lodazales y se ubicaban alrededor de la fuente del manantial que, a la vez, la pastora por alguna fuerza mágica era distraída del cuidado de las ovejas quedándose dormida o algunas veces repentinamente se anublaba cubriendo de neblina toda la zona donde se encontraban comiendo las ovejas obstaculizando la visibilidad de la pastora; y preciso momento en que se producía el “encantamiento”, en que unas “ovejas blancas” como si fueran burbujas de agua, empezaban a salir del ojo del manantial unas tras de otras confundiéndose con las ovejas de la pastora, aumentando significativamente la cantidad de ovejas de la manada; cuya finalidad era confundirse con las ovejas de la pastora para luego introducirlos y desaparecerlo por el ojo del manantial.


Si éste fenómeno era percibido (visto, mirado u observado) por alguna persona extraña o por la misma pastora antes que las ovejas del encantamiento empezaran a retornar por el ojo del manantial; era preciso sorprenderlos arrojando  a la fuente del manantial cualquier prenda (ropa), a fin de que las “ovejas blancas” no pudieran retornar al ojo del manantial, evitando así que se llevaran a las ovejas de la pastora y lo desaparecieran dentro del manantial. Las “ovejas blancas” del encantamiento que no podían retornar dentro del manantial y que se quedaban como parte de la manada, posteriormente iban muriendo inesperadamente sin motivo alguno hasta  no quedar ninguno de ellos.

Pero, si las “ovejas blancas” por el contrario sorprendían a la pastora sin que ésta se diera cuenta, las “ovejas blancas” volvían a introducirse por el ojo del manantial llevándose consigo todas las ovejas de la pastora desapareciéndolas  para siempre.

En una ocasión, los dueños de la estancia al comprobar que algunas de éstas “ovejas blancas”, habían quedado como parte de la manada luego del encanto, trataron de sacrificarlos para comprobar si eran como las  ovejas verdaderas, dándose con la sorpresa que su lana no era como la de una oveja normal, ya que su lana era rara que no servía para el tejido; así como su carne era muy desagradable y de olor pestilente que no se podía comer.

Fin


EL CHILLIDO DEL GRILLO (SUCRU) COMO SEÑAL DE MAL AUGURIO.


EL CHILLIDO DEL GRILLO (SUCRU) COMO SEÑAL DE MAL AUGURIO.

(Tradiciones de mi tierra cajatambina: Recogido por el Lic. Hipólito G. Yánac Rivera)

El grillo o “sucru” (en quechua), es un insecto ortóptero que vive dentro de los pedregales, en las viviendas abandonadas o también en las murallas de las chacras.

No es usual que estos insectos frecuenten las viviendas cuando están siendo habitadas, puesto que, todos los días se hace la limpieza, no dando lugar a que éstos se introduzcan; por lo que, es extraño su presencia dentro de la vivienda.

Pero, a pesar de ello, de un momento a otro se empieza a escuchar un chillido mortificante y aburrido: “Chic, chic, chic, chic, chic.” O también: “Churrrr, churrrr, churrrr”, siendo muy difícil de ubicarlo. En un momento, pareciera que estuviera en el marco de la puerta, de rato como si estuviera en el techo, en otro momento como si estuviera dentro de los muebles, convirtiéndose la casa en un caos.

Este chillido del grillo, en la mayoría de las veces, sucede en las noches, cuando las familias se encuentran durmiendo; y de pronto empiezan a chillar haciendo despertar a todos los miembros de la familia, ya que el chillido es persistente y desesperante.

Las personas mayores tienen que levantarse y tratar de ubicarlo para eliminarlo o ahuyentarlo, pero, muchas veces es imposible localizarlo; si por suerte se logra localizarlo, están ocultos en un agujero o en una hendidura de la pared donde no se puede introducir ningún objeto.


Lo peor del caso, es cuando el chillido lo hacen en pareja, convirtiéndose en una escena dramática y trágica, ya que la hembra empieza a chillar quejándose de dolor: “Chiccccc…, chicccccc….., chiccccccc …….”; y el macho le contesta: “Churrrrr…..,churrrr….., churrrrrr….”, tratando de armonizar provocando estupor, angustia y desesperación; y si en casa hay algún enfermo el drama es peor.

La explicación del chillido del grillo, es un presagio para que cualquier miembro de la familia se enferme o que la persona que está enferma se agrave o va ha fallecer. Del chillido del grillo pueden diferenciar si el presagio es para que se enferme o muera un niño, niña, mujer o varón.

Para contrarrestar el mal augurio del grillo, es necesario tratar de ubicarlo y matarlo.




LECTURAS REFLEXIVAS: "EL MITO DE LA MEDIA NARANJA"

EL MITO DE LA MEDIA NARANJA

(Lecturas Reflexivas compiladas por el Lic. Hipólito Yánac Rivera, en los eventos de las Jornadas Pedagógicas  durante su vida profesional).

Muchas veces hemos escuchado las frases “mi alma gemela”, o “mi otra mitad”. En Latinoamérica es muy común denominar al cónyuge o novio como “mi media naranja”. Esto refleja la idea que se tiene de la pareja…

         Se entiende que una buena pareja es el afortunado encuentro de dos mitades.

         Podemos encontrar en todo el mundo el mismo simbolismo asociado, por ejemplo, con las dos mitades de un corazón. Sin embargo, ninguna de estas imágenes debe producir entusiasmo. Por el contrario, deben producir preocupación. La peculiar matemática del amor, esa de la media naranja, quiere hacernos creer que para formar una pareja se necesita el encuentro fortuito de dos seres humanos partidos por la mitad.

         Es preferible no utilizar esa definición, porque alimenta malentendidos y produce sufrimiento. Es preferible ver a la pareja como al conjunto de dos individuos que libremente eligen viajar juntos por la vida y que ambos entienden que son dos personas completamente diferentes y únicas, con distintas personalidades, emociones, deseos, propósitos, creencias y pensamientos.

         Contradiciendo a la teoría de la naranja, es preferible no estimular la búsqueda de una persona considerada como una mitad suplementaria sino el encuentro de otra persona completa. Una persona que nos atraiga, conmueve y transporte a una mejor manera de ser nosotros mismos.

         No otra mitad, una media naranja, sino tal vez una hermosa e interesante manzana.

         Los seres humanos, como las frutas, venimos indiferentes sabores, texturas, tamaños y tipos. Cuando dos se encuentran y comienzan la infinita tarea de construir una pareja funcional, pronto descubren que no suplen sus necesidades. Es imposible definir el amor, simplemente hay que expresarlo. Se expresa más fácilmente cuando los amantes se conceden mutuamente un espacio en sus corazones, reconociendo la existencia del otro como singular y diferente.

         En ese juego sagrado e interactivo aprendemos a compartir afinidades y diferencias, alimentándonos como individuos y como miembros de una pareja. Una pareja que sufre puede dejar de sufrir, es decir, puede transformarse en una pareja funcional. Para ello, solamente se necesitan  tres ingredientes: Compromiso, dedicación y amor.


“El dinero es buen sirviente pero un mal amo”

domingo, 17 de abril de 2016

amanda portales - vaso de cristal

Maldita Pasion - Los Errantes de Chuquibamba

MIS POEMAS: "OLVIDARTE ES IMPOSIBLE"



OLVIDARTE ES IMPOSIBLE
(Autor: Hipólito G. Yánac Rivera)

He querido olvidarte muchas veces,
pero, cuanto más me he propuesto,
es imposible dejar de quererte,
los sentimientos que brotan de mi ser,
es una fuente inagotable de amor.

Es frívolo decirte ya no te quiero,
cuando en mi mente te tengo presente,
y en cada latido de mi corazón,
a todo instante me tiene atormentado,
viviendo obsesionado de pasión por ti.

Cuando se ha amado de verdad,
el olvido no tiene sentido,
porque no se puede olvidar,
al ser que uno ha amado,
ya que, nos entregamos el uno para el otro.


El amor que te ofrendé,
fueron llenos de sentimientos,
que se penetraron en el fondo de mi ser,
que difícilmente  podré olvidar,
por tanto, es imposible olvidarte.

Así,  me dijeras ya no te quiero,
yo, te seguiré amando como siempre,
para demostrarte lo mucho que te amé,
seguiré cultivando mis promesas,
que te ofrendé al pie del rosal de mis recuerdos,
por lo que, es ¡ imposible olvidarte !




POEMA: "QUE INJUSTA ES LA VIDA"



¡QUE INJUSTA ES LA VIDA!
(Autor: Hipólito G. Yánac Rivera)

No puedo dejar de mencionar y dejar pasar,
hechos que suceden en la vida,
donde tanto se pregona la justicia,
la igualdad, la honestidad, la moral;
pero, nuestros actos desdicen lo contrario.


La incomprensión, alimentada por la ambición
desnaturalizan a las personas, volviéndolas:
irracional, obstinado, estúpido; convirtiéndose
en dueño de la verdad, cuando le conviene a él;
pero, injusto, desleal, cuando se trata de otro.

Piden justicia, clemencia, cuando les convienen;
ultrajan, vilipendian para denigrar a otros;
porque son sus adversarios ideológicos;
mucho más, cuando son fiscalizados por éste,
por estar comprometidos en actos de corrupción.


En nuestro país, el Congreso de la República
se ha convertido en refugio de politiqueros,
que no encarnan el verdadero significado
de ser Padres de la Patria, menos ser miembros
del primer Poder del Estado Peruano.

El Seno del Congreso de la República,
podríamos decir que, se ha convertido en un circo,
dónde algunos congresistas aúllan, unos rugen, 
otros braman, chillan, gruñen, ladran, mugen; 
sin reparo del qué dirán, desprestigiando
la honorabilidad del Parlamento.


Mientras tanto, la corrupción, la impunidad
campea a todo nivel por muy encumbrado sea el cargo. 
Tenía justa razón el escritor peruano,
Manuel Gonzáles Prada, cuando decía:
“hoy el Perú es un organismo enfermo:
donde se aplica el dedo brota la pus”