I. CAJATAMBO PRESENTE EN EL DÍA MUNDIAL DEL FOLCLOR
Fiesta costumbrista de la población
cajatambina, con su baile característico, típico de Cajatambo, que
denota alegría, emoción y profundo sentimiento a la tierra que los vio nacer.
Grupos
de pobladores formando comparsas entre damas y caballeros, salen a las calles
bailando y cantando versos compuestos por ellos mismos con ocasión de los
carnavales, con sus atuendos típicos, para mujeres: pollera, sombrero, blusa
y manta; y para hombres: ponchos y sombreros, todos adornados con talco y
serpentina.
Las
damas, muchos años atrás llevaban en sus manos ensartados botellas de licor
como: Vermuth, Cinzano, Menta, Anisado; el cual en su recorrido por las calles
compartían con el público espectador, también llevaban unos frascos con spray
con perfume que al público los roseaba en la cara. Las damas carnavaleras,
además llevaba talco y serpentinas para pintarle las caras y ponerles
serpentinas a los espectadores, lo que, hacía muy divertido la fiesta.
Estos danzantes se desplazaban por
las principales calles, que al llegar a las esquinas de las calles la orquesta
que estaba conformado por guitarrista y mandolinistas que se colocaban en medio
de las esquinas, y, alrededor bailaban las damas custodiados por los varones. A
esta parte de la comparsa los llamaba la “Hualhualiada”, que consta que las
damas daban vueltas haciendo lucir sus polleras con toda prosa y elegancia.
ENTRE GUITARRAS Y MANDOLINAS.
(Autor: Hipólito G. Yánac Rivera)
Al son
de las guitarras y las mandolinas,
y al compás de las melodiosas voces,
de las
bellas cajatambinas,
se
celebran los carnavales en Cajatambo.
Bajo la
lluvia y el relampaguear del rayo,
y el
ruidoso discurrir de las aguas de río Shapil,
se sincronizan
bellas canciones,
que dan
el colorido característico,
de los
carnavales en Cajatambo.
El
vestuario de las bellas cajatambinas,
con su pollera, su mantilla,
y su
sombrero de paja con su cinta negra,
representa
la dulzura de la mujer Cajatambina.
El
galán cajatambino, mozo guapo,
con su
poncho y su sombrero a la pedrada,
representa
al pícaro y enamorador,
apasionado
de las bellas cajatambinas.
La
esquina de “Gatucucho” ancestral lugar,
de los
encuentros de las pandillas,
del
barrio de Tambo y de Antay,
donde
se dan las famosas “hualhualiadas”.
Las
serpentinas y el talco son el complemento
de las
pandillas carnavalescas de Cajatambo,
como
las botellas de cinzano, vermuth,
que
llevan las bellas cajatambinas,
para
ofrendar en su parada a sus acompañantes.
así se
festejaban los carnavales en Cajatambo.
NOTA: Para
ver los videos hacer clic en los enlaces o vínculos que aparece a continuación:
https://youtu.be/In4c-cceJ0o
https://youtu.be/CHIiqjeh1ng
DOMINGO DE RAMOS
La Semana Santa en Cajatambo, se inicia con el “Domingo
de Ramos”. Tras ese acto litúrgico, el Señor Domingo de Ramos, es llevado
con esmero hasta la Capilla (ubicado en el barrio de Antay), de donde al medio
día, sale el Señor en procesión montado en un burro, entre palmas y ramas de
olivos acompañado por los fieles y el sacerdote, ingresando a la iglesia matriz
de Cajatambo.
Es de resaltar que, para esa
procesión el asno era conducido del paraje de “Shanoc”, lugar donde vivían
estos animales que eran del señor. Para ese acto al asno le colocaban una
montura y un jato con dijes de plata.
LUNES SANTO: PROCESIÓN DEL SEÑOR DEL HUERTO
Años atrás se sentía un inusitado ajetreo en la
iglesia, preparaban patéticas escenas del Drama de la Pasión. A las 7 p.m.,
tocaban las campanas anunciando la misa de lunes Santo, luego de la misa el
anda que ha sido arreglada con arbustos de olivos y flores, Jesús con túnica
violeta oscuro en un claro bosque, arrodillado y con las manos implorantes,
alza la noble cabeza en éxtasis divino simulando la oración en el huerto de los
olivos. Multitudes de fieles devotos sigue el anda en su recorrido por las
calles de la ciudad, en noche clara y de gran plenilunio.
MARTES SANTO: PROCESIÓN DEL SEÑOR DE LA CAÑA
Es la tercera procesión de la Semana
Santa. Las andas del señor están bien iluminadas y adornadas con palmeras. Él,
coronado de espinas, maniatado con una tosca soguilla y portando, como cetro,
una caña; de allí que a esta imagen se conoce como “El Señor de la Caña”.
MIÉRCOLES SANTO: PROCESIÓN DE CRISTO NAZARENO
Por la noche es la procesión del señor de las
Caídas. En enorme anda sobre un montículo aparece el Nazareno, con amplia
túnica morada, coronado de espinas, sangrante la divina frente, mancillada la
mejilla y cargando la pesada cruz sobre la cual ha de ser crucificado al día
siguiente. Dramática y bella la imagen; impresiona y enternece. La copiosa
muchedumbre camina triste y solemnemente. Los músicos contratados por los
alféreces, acompañan con sus notas lastimeras la Vía Crucis procesional. En las
esquinas se detiene silencioso el cortejo. Cesa la música; la nota patética
íntima sube de punto con el simulacro de la “caída”. Es de mencionar que cada
procesión tenía su recorrido por las calles de Cajatambo.
El anda adornada con cirios y
paneles de flores de papel y satén, es cargado por los fieles, en su recorrido
los acompañantes entonan cánticos tristes que conmueven a los fieles; al mismo
tiempo el sacerdote, batiendo el incensario de plata con largas cadenas, sahúma
de perfume hacia Nuestro Señor. Mientras el anda de la Virgen de los Dolores, acompaña
a lo lejos, representando a la madre adolorida por la pasión de su hijo. Esta
escena de dolor contrito aumenta la pena de los devotos acompañantes de esta
hermosa y multitudinaria procesión, que termina a la entrada del templo, cuando
se ha simulado la sétima caída del Nazareno Divino. Los varones cargan el anda
del Señor y las damas el anda de la Virgen.
JUEVES SANTO: PROCESIÓN DEL CRISTO
CRUCIFICADO
Esta procesión era impresionante porque
representaba el pasaje más doloroso de Jesús. La imagen representaba con sus
manos y pies traspasados con clavos, dando la apariencia que fluía la sangre;
su esbelto cuerpo desnudo acribillado de heridas, y cubierto de sudario morado que
le cubría hasta las rodillas.
La imagen
representa a Jesús con la cabeza caída, agobiada
rozando con su barba nazarena la clavícula derecha. Una parte de sus cabellos
largos se esparce sobre la espalda llagada. Más atrás cargada sólo por mujeres
va silenciosamente el anda de la Virgen Dolorosa, en hábito blanco y capa negra
adornada de adornos plateados, con el corazón de plata traspasado por agudos
puñales.
La imagen de la Virgen representa su
sufrimiento y sus lágrimas al ver a su hijo de Dios crucificado.
VIERNES SANTO: VÍA CRUCIS Y PROCESIÓN DEL
SANTO SEPULCRO.
NOTA: Para
ver el video de la procesión del Santo Sepulcro o Viernes Santo, hacer un clic
en el siguiente vinculo:
https://youtu.be/CHIiqjeh1ng?list=RDCHIiqjeh1ng
https://youtu.be/_HmOWxQlh9E
https://youtu.be/etxVl1L-GYM
Procesión del santo Sepulcro – viernes Santo
El día jueves, a partir de las tres de tarde el
señor del Santo sepulcro yace en su urna echado, cubierto su urna con un manto
negro.
El día viernes, la iglesia permanece silenciosa,
haciendo notar que los fieles están de luto, nadie canta ni baila, todos en
actitud de contrición (penitencia) van a orar en la urna del Viernes Santo.
Mientras tanto los alféreces están abocados en adornar el anda del Santo
Sepulcro.
El Sacerdote a partir de la una de la tarde
escenificaba el Sermón de las Siete Palabras, desde el Púlpito ubicado frente
al Altar Mayor en presencia de los fieles que se congregaban en dicho acto.
El día viernes, luego del Sermón de las Siete
Palabras, bajaban al señor del Santo Sepulcro de su runa donde yacía por los
Santos Varones (En años atrás, estaban conformado por la familia Asunción Híjar
e hijos, la familia Donato Castillo (padre)
e hijo Aniceto Castillo, en colaboración de distinguidas damas cajatambinas;
luego el señor del Santo Sepulcro era conducido al altar mayor para la
crucifixión entre llantos e
interjecciones de dolor, el que era acompañado con su violín por el señor
Artemio Ticerán.
Para la crucifixión en el Altar Mayor preparaban
una escenificación con una Cruz grande de madera y ramas de quinuales simulando
el Monte del Calvario. Dicha escena era de mucha significación para los fieles,
quienes lloraban en momentos de la crucifixión. Acto seguido, aproximadamente a
las nueve de la noche procedían a la desclavación, siendo este acto de dolor y
de penitencia por parte de los fieles.
Siendo las diez de la noche el señor del Santo
Sepulcro era conducido del Alta Mayor hacia el anda e introducido en el
sepulcro del anda que se encontraba cerca de la puerta de la iglesia, para realiza
la imponente procesión del Santo Sepulcro. Ya los feligreses concentrados en la
puerta de la iglesia y los alféreces como los ángeles, los santo varones
(representado por niñas y niños), las mistureras empezaban a desplazarse por la
calle principal del barrio de Antay, al compás de la banda de músicos, que entonaban
melodiosas canciones religiosas acompañando al señor del Santo Sepulcro.
Toda la feligresía camina con paso lento, por lo
general vestida de color negro, llevando ceras, cirios encendidos en ambas
aceras de la calle; una banda de músicos en todo el recorrido entona marchas
religiosas. Detrás a distancia en andas artísticamente adornadas y levantadas
solamente por damas conducen a la Virgen Dolorosa, hermosísima talla colonial.
Así proseguía la procesión llegando hasta la
Capilla, lugar desde donde volteaba hasta la estación de Gayán, donde los
cargadores descansaban tomando chicha caliente con su punto proporcionado por
los alféreces; luego seguían la ruta de Hualpahuayi, Cruzpata, Andahuaylas,
ingresando a la plaza de Armas para hacer su entrada a la iglesia a las seis de
la mañana cuando rayaba la aurora del día sábado; y, los compungidos
acompañantes desfilan silenciosos hacia sus hogares.
SÁBADO DE GLORIA.
Se escenifica el Huerto del Judas, que en años anteriores era muy
divertido, ya que los jóvenes armaban en la antigua plazoleta de la Trinidad un
Huerto con animales, objetos que era sustraídos de los hogares de los vecinos,
y que, mediante un Testamento los dejaban en herencia sus pertinencias, el cual
era leído por el representante que organizaba el Huerto del Judas.
DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN
NOTA: Para
ver la la procesión del señor de la resurrección o Pascua de Resurrección, hacer
un clic en el siguiente vinculo:
https://youtu.be/zpSOaDDdTF4
https://youtu.be/eAiHwQbnINQ
(Procesión de la resurrección – Domingo de
resurrección)
A las seis de la mañana, previa convocatoria
mediante campanazos se daba inicio a la procesión de Domingo de Resurrección.
Saliendo en el anda del Santo Sepulcro el Señor de la Resurrección de pie, en
otra anda la Virgen María madre de Jesús y en otra anda Santa Marías Magdalena,
patrona de la ciudad de Cajatambo.
El anda del señor de la Resurrección hace su
recorrido de la plaza de armas hacia Cruz Pata, bajando por Andahuaylas,
tomando la recta de la calle principal con dirección a la plaza de armas. Por
otra parte, la procesión de la Virgen maría como de la Santa maría Magdalenas
hacen su recorrido solamente alrededor de la plaza de armas.
Al momento de ingresar la procesión del señor de la
resurrección, la procesión de las dos santas va al encuentro del señor,
haciendo venias (saludos e indulgencias) por los cargadores, momentos que le
feligresía se llenan de emoción, que alegremente entona himnos de aleluya por
la victoria de Cristo que ha vencido a la muerte.
NOTA: Hay mucho más que argumentar de las festividades
de la Semana Santa en Cajatambo, que, por lo extenso de las costumbres y actos,
sería de otro documental especial.
(Procesión del Cristo resucitado)
(Recordando el reparto del “Rachicolación)
NOTA: Para ver la
danza de los Huancos, hacer clic en los siguientes vínculos y/o enlaces:
https://youtu.be/UR4efHOnYL0
https://youtu.be/7y8t2KLGPaY
https://youtu.be/RbwrxLFHZLM
https://www.facebook.com/iveth.espino2000/videos/1162488327564158
La tradicional y
antigua “Danza de Los Huancos”, fue declarada como Patrimonio Inmaterial de la
provincia de Cajatambo y del Gobierno Regional de Lima, mediante ORDENANZA REGIONAL N° 13-2015-CR-RL,
publicada en el diario oficial El Peruano.
Se implementarán estrategias y proyectos que pongan en valor y reconocimiento esta danza, que posee una gran expresión
artística, desarrollada al compás de los instrumentos musicales, accionado por
un solo músico.
Los pasos realizados en dicha danza demuestran una habilidad única, al efectuar
el cruce de pies con elegancia en forma de cruz y culmina formando dos filas
con un saludo militar.
(Los
Huancos en plena ejecución de la danza)
La vestimenta utilizada
en la danza consiste en un tocado hecho enteramente de plumas de pavo real,
cosido en una cinta de colores que resalta el tocado, el bombacho, los
cascabeles atados a la rodilla, los zorro9s (animal disecado) atados a la
cintura. Todo ello está sujeto con una correa denominado “Huachco” y cubierto
con un “shawarpo” (especie de poncho) que tiene tejido imágenes y animales y
flores con hilos de plata y oro.
Mientras tanto el
Gobierno Regional de Lima, continuará con las investigaciones para que esta
danza ancestral sea declarada Patrimonio Cultural de la Nación conforme lo
establece la Ley Nº 28296.
(En la mañana
de iglesia gañay)
(Los
Huancos en plena ejecución de las mudanzas (cambio de pasos) en su presentación
en el atrio de la iglesia matriz de Cajatambo)
Los danzantes
los Huancos, haciendo su presentación en Palacio de Gobierno
El Gobernador Regional Nelson Chui,
posando con los danzantes los Guancos de Cajatambo
En memoria de mis padres Daniel Yánac Aquino y Felicitas Rivera Escudero
Escrito por Hipólito Yánac Rivera
(En base a su experiencia como danzante “negrito” y
caporal de los “negritos”).
Nota: Para ver el baile de los negritos hacer clic en los siguientes vínculos
y/o enlaces:
https://youtu.be/x-UvhVNl3b4
https://youtu.be/LKO7eA9D_6I
https://youtu.be/RXPqC76MQ1I
https://youtu.be/dTIWxwFwfRk
https://youtu.be/b_mooa_VRko
La fiesta
de “Corpus” o de los “negritos”, como
folclor cajatambino es poco difundido, a pesar de su originalidad y ser muy
distinto a las costumbres de otros lugares; motivo por el cual, me permito
describir en base a mis experiencias como danzante y haber sido “caporal” de
dicha fiesta.
Procesión
de “Corpus Cristi” o “Señor de Domingo de Resurrección”
La
fiesta popularmente llamada “Corpus” o los “Negritos”, muy
añorado por los jóvenes cajatambinos se hizo costumbrista porque
se estableció al celebrarse año tras año conmemorando la fecha religiosa
de “Corpus Cristi” desde hace muchísimos años; y tradicional
porque se fue trasmitiéndose de padres a hijos desde nuestros antepasados
hasta la actualidad.
Esta fiesta
dentro del Calendario, es una “fecha movible”, se puede ubicar en el
Calendario contando 62 días a partir del sábado de gloria de la “Semana
Santa”, festejándose unas veces en el mes de mayo y otras
en el mes de junio, siendo el día central un día “jueves” de
la semana y celebrándose por espacio de siete días.
Fiesta
muy recordado en antaño por los hijos cajatambinos, que se encontraban
residiendo en diversas ciudades de la costa, como las haciendas de; Humaya, Peñico, Caldera, Chambara,
Andahuasi, las minas de Raura , así como también en las
ciudades de Lima, Huacho; quienes en aquellos años
cuando no existía la carretera, tenían que constituirse a Cajatambo a pie desde
la última trocha de la carretera Sayán,
Oyón, como eran los tramos de Mirahuay, Ayarpongo, Churín,
Tectahuaín, Cashaucro, llevando consigo sus disfraces,
algunos víveres y ropa para sus familiares; es así, que comentan que si no
podían viajar por razones ajenas a su voluntad lloraban amargamente, encargando
a los que viajaban que su familiares tengan calma que el próximo año con la
bendición de Dios y de Corpus Cristi estarían allí; y que a su regreso la misma
persona encargada les lleve una encomienda del cuy preparado por sus
familiares, con todo los ingredientes como el aderezo, la papaseca y la cancha
para que pudiera preparar su “pari”; y, según dicen que les
encargaba para que les llevaran hasta las piedritas del manantial (puquio)
de “Tictocoto”, “Tocjtuy” o
de “Andahuaylas”, ya que
esas piedritas son especiales, no revientan al ser expuestas al
fuego para caldearlas (estado incandescente)
y echar en el mate de “pari”, para que le dé el
toque especial del sabor cajatambino.
A esta fiesta costumbrista también concurrían
jóvenes y personas de los pueblos vecinos a Cajatambo como son:
Astobamba, Huayllapa, Uramaza, Utcas, Cajamarquilla, Chucchi, Copa, Palpas,
Poquián, Paca convirtiéndose en una fiesta popular y de trascendencia
provincial.
En la actualidad, por el fenómeno de la emigración
de las familias cajatambinas hacia las ciudades de Huacho y Lima, también la
fiesta de “Corpus” o de los “Negritos”, es festejada con bastante fervor en las
colonias residentes en Huacho y Lima; para quienes nuestras sinceras
felicitaciones, ya que, hacen posible que perduren nuestras costumbres y
tradiciones ancestrales.
La fiesta de “Corpus”, se inicia
aproximadamente un mes antes de la fecha fijada con el llamado “Churpucuy”, que
viene a ser el anticipo a la fiesta de “Corpus” y la
confirmación de su participación del “Caporal Mayor” y
los “Caporales”; quienes el día martes en el “Despacho” al concluir
la fiesta del año anterior, se comprometen cumplir como funcionarios.
¿EN QUÉ CONSISTE EL “CHURPUCUY”?
Esta faceta de la fiesta consistía en que
el “Caporal Mayor”, los “Caporales” y jóvenes entusiastas
del barrio de “Antay” y “Tambo” en forma separada,
se reunían en la casa del “Caporal Mayor”, contrataban una orquesta
de cuerdas de personas aficionados o algunas veces eran convocados arpistas
famosos como don Julio Alejos del pueblo de Mangas, los
hermanos Ramón y
Andrés Pedraza del pueblo de Poquián; quienes motivados por
varias vueltas de “Calentado” (bebida hervida y preparada a
base de ron, jugo de naranja o limón, azúcar quemado, canela, clavo de olor y
plantas medicinales como la: escorzonera,
lancahuasha, huirahuira), a partir de las once de la noche salían a las calles
al compás del popular “Chimayche”, visitando las casas de los posibles
funcionarios y colaboradores, confirmando su participación. Era una noche de algarabía
para la juventud, de derroche de energía con vivas: “Viva Antay”, “Viva
Tambo”; el reventar del “chicote” del retaguardia y el
tañer de las campanillas de los negritos anunciaban por anticipando la fiesta
de “Corpus”, Así trascurría la noche hasta la mañana libando licor
en las cantinas de la calle gorgor,gatucucho y otros;
con este acto estaban confirmado con seguridad la realización de la fiesta de
Corpus o de los negritos.
¿CUÁNDO EMPIEZA LA FIESTA DE “CORPUS” O DE LOS
“NEGRITOS”?
De acuerdo al calendario, estando establecida la
fecha religiosa de “Corpus Cristi”, el día “martes” de
esa semana el Caporal Mayor y los Caporales se reúnen y deciden enviar una
comisión a un lugar predeterminado llamase “Maray”, “Crucijirca”,
para esperar a los integrantes de las orquestas (independientemente cada
barrio), que generalmente eran de Mangas, Nanis,Pacllón de
la provincia de Bolognesi o de Poquián oCopa;
a quienes les recibían con chicha y ron, luego de contactarse se dirigían a la
casa del Caporal Mayor, a fin de tomar sus alimentos; después de un pequeño
descanso el Caporal Mayor preparaba una mesa donde extendía un mantel blanco
colocando gran cantidad de coca, cigarro nacional o inca, ron y un “iscupuru”,
y así empezaba la “Chacchapada”, “Boleo” o “Gatipada”(con
estos sortilegios se pretendía trasmitir energía negativa a la orquesta
contrincante o del barrio opuesto para que todo le salga mal, que muchas veces
daba resultados o era simple coincidencia); a fin de que la fiesta
sea un éxito, la orquesta sea la ganadora del barrio por su música y el buen
sonido de sus instrumentos.
Acto seguido, los integrantes de la orquesta
empezaban a afinar sus instrumentos con tal precisión y coordinación, a fin de
que todo sea éxito. Paralelamente un grupo de jóvenes expertos en los andares
de la negreada esbozaban las letras de los versos del “Rompe calle”,
el“Piso”, la “Guanucada”, para luego hacer el ensayo con la
orquesta para darle la entonación y la armonía; y previo el consenso de los
negritos los caporales reproducían en máquina de escribir los versos, los
que eran distribuidos por el “Retaguardia” a cada uno de los
negritos para que puedan memorizarlos y cantar en el momento que era necesario
en la calle o en la plaza.
Previo los ensayos y las coordinaciones del caso,
empezaba la “cachuada” (baile sentimental de recuerdo para la
familia de los caporales que se baila en pareja) en el patio de la
casa del Caporal Mayor, donde se compartía el baile entre los miembros de la
familia, las cocineras y visitantes. Bordeando las once o doce de la noche, a
insistencia de los negritos, quienes en esta ocasión bailan sin disfraces,
solamente con su poncho, sombrero, chalina, guantes y su campanilla, exigen
salir a la orquesta de la casa del Caporal Mayor para recorrer las calles y
visitar las casas de los demás Caporales, quienes haciendo alusión a don Julio
Alejo gritan: ¡Arranca Alejo!, y salen bailando al compás de
la “Chimaychada” (baile sumamente alegre y jocoso), siendo
conducidos y dirigidos ordenadamente por el “Retaguardia”, quien es
un experto en el manejo del “Chicote”, cuyo estruendo hacía vibrar
los corazones de los jóvenes danzantes (entre los retaguardias de quienes me
acuerdo, puedo mencionar a: Simón
Escudero, Jorque Escudero, Jesús Quinteros, Andrés Andrade, Aurelio Inga entre
otros).
Ya en horas de la madrugada del día miércoles “víspera”
del día central (día jueves), subidos por los humos del licor y la
euforia de la chimeychada, todo el grupo se dirigen al barrio
contrario en busca de su oponente; momentos en que se encuentran alrededor de
la plaza principal, enfrentándose ambos grupos, donde se aprecia la competencia
de las orquestas, el desprendimiento de los negritos que valientemente se
enfrentan a los del barrio contrario, originándose la gresca, los golpes dando
momentos trágicos a la fiesta. De igual manera los arpistas en competencia
hacen chocar las astas de sus arpas, saliendo ganador uno de ellos, al son de
vivas: ¡Viva Antay! ¡Viva Tambo!. Luego de esta escena
los negritos al compás del “Chimayche” se retiran cada uno a
su barrio, que después de compartir licores de su preferencia (ron, calentado,
cerveza) aproximadamente 9.00 a 10.00 de la mañana se retiran a sus
casas a descansar hasta las 5.00 p.m. en que las orquestas en compañía de los
negritos, esta vez ya disfrazados, salen por las calles al compás del “Rompe
calle”, para luego acompañar la procesión del señor de “Corpus
Cristi” con bastante devoción y fe religiosa, retirándose a sus casas
a descansar para continuar el día central que es el día “jueves”.
DÍA CENTRAL DE LA FIESTA DE “CORPUS” O DE LOS
“NEGRITOS”.
Al amanecer el día jueves de Corpus, día
central de la fiesta, el “Retaguardia” se encarga de hacer
levantar a los integrantes de la orquesta, conjuntamente con el Caporal Mayor
salen por las calles de cada barrio visitando a los demás caporales, momentos
en que los negritos se van sumando para luego dirigirse a la casa del Caporal
programado para la repartición del “Pari”, ingresando al son
del “Chimayche”, que luego de departir un buen rato la orquesta da
fin a su participación, momentos en que los negritos lanzan una interjección de
agotamiento: ¡huyuyu….! y todos hacen sonar sus “campanillas” dando
fin a la “chimaychada”.

Los integrantes de la orquesta se ubican en la mesa
que ya está preparado y los negritos se sientan alrededor del patio en forma ordenada
para participar del popular y famoso “pari”. Mientras las cocineras
van preparando los “mates” de pari, el caporal reparte a los
negritos y a los visitantes vasos de“calentado”, una “chuna o
poto de chicha”, ron u otros licores y luego el suculento “pari” con
su “cancha” de maíz amarillo. En este acto, hay negritos muy
hábiles y jocosos que burlan el control del “retaguardia” y se
colocan entre los negritos que faltan servirse el “pari” y
reciben doble ración, pero lo hacen con cierta picardía para divertir a la
concurrencia; pero si es descubierto por el “retaguardia”, éste le
castiga con su chicote y le ubica en su lugar.
(Fotografía del recuerdo: Negritos; Zoilo Yánac
Rivera, Nazario Huacho, Antolino Cruz. Daniel Yánac Aquino, Román Requejo).
Este ágape se hace extensivo para todos los
visitantes y familiares que llegan de Lima u otros lugares convirtiéndose en un
banquete popular. Mientras sigue la degustación del sabroso “pari” la
orquesta empieza a tocar diversas piezas musicales denominada la “Cachua”
para divertir a los presentes y empieza el “Pachicuy”; es
decir, los visitantes y/o familiares van a la casa del caporal llevando
botellas de licor (ron cartavio, pomalca, anizado y otros) para compartir con
todos los presentes como gratitud de haber degustado el “pari”; acto
seguido para retirarse a la casa de otro caporal la orquesta toca un “medio
piso” para terminar en un “chimayche”. Si hubiera el “pachicuy” de
otros caporales se trasladan con “rompe calle” a las casas de
éstos personajes desarrollándose el convite en forma similar, para luego pasado
el mediodía salen bailando el “rompe calle” por las calles del
barrio para ser espectado por la población siendo seguidos por los niños,
jovencitos y personas que les gusta observar las ocurrencias de los negritos;
haciendo su entrada a la Plaza de Armas a eso de las 3.00 p.m. con
un “chimayche” a todo dar, demostrando los negritos su prosa y
elegancia para bailar, así como las destrezas y estilos de los
integrantes de la orquesta para hacer vibrar sus instrumentos y apreciar su
música (cabe destacar a los “arpistas” Julio Alejo,
hermanos Ramón y Andrés Pedraza, a los “violinistas”
“Chuilán”, “Venancio” y otros, terminado el “chimayche” la
orquesta y los negritos se emplazan en el lugar ya conocido para cada
barrio.
Luego de un pequeño intermedio ambas orquestas
empiezan a tocar una música melodiosa y los negritos empiezan a bailar el “piso” (que
viene a ser una mudanza que representa como los esclavos negros en la colonia
eran sometidos a la esclavitud, y a la explotación mediante el trabajo forzado,
maltratados brutalmente), siendo ordenados por el “retaguardia” en
filas de tres o cuatro según la cantidad de los negritos. En esta etapa del
baile, los negritos van entonando estrofas de canciones compuestos por ellos,
haciendo alusión al sometimiento que fueron objeto los esclavos negros de la
colonia. Por otra parte, el público en general, se ubicaban en el atrio de la
iglesia y en los alrededores de lo que hoy es el Centro Cívico, a fin de
espectar y gozar de la fiesta. Los caporales responsables del día o los
colaboradores, se encargan de trasladar un tonel de chicha a la plaza con unas “anchanas” (especie de red) tejidas de “Churo”
(soga torcido fibras de penca),
siendo cargados por negritos haciendo bromas sarcásticas para
hacer reír al público espectador, luego la chicha es distribuida a los negritos
y a los espectadores.
También, es digno de reconocer el desprendimiento
de las esposas, enamoradas o pretendientes de los negritos (ellas iban bien
arregladas, peinaditas con su bincha y algunas llevaban una flor colocada a la
altura de oreja que les hacía lucir muy hermosas, o también puestas su sombrero
de paja que para esa fecha los hacían hormar donde don Marcelino
Loarte, Pedro Loarte, “Vallico” en el barrio de Antay
o don Amadeo Híjar en el barrio de tambo), quienes llevaban
el “Ayapacuy” (llevar chica para el muerto), consistente en
una jarra de chicha (“aloja” o chicha de maní especialmente
preparadas para esa fecha) cubierta con un mantel blanco debidamente bordado
por ellas mismas con hilos de seda de diferentes colores, el cual era entregado
en público a sus preferidos haciendo notar su afecto o su idilio amoroso, como
quien decir yo soy de él; y el negrito regocijado por tan dulce dama lo
compartía la chicha con sus amigos haciendo notar una escena pintoresca
que muchas veces pasaba por desapercibido, pero a través de estas líneas trato
de revivir lo pasado, épocas efímeras que ya no vuelven, que solo quedan en el
recuerdo. Asimismo, es de recordar que había señoras o señoritas que se
colocaban frente al atrio de la iglesia en las graderías con su mesita para
vender chicha de maní con su canela molida o la “aloja” (otra
clase de chicha preparado con jora tostado llamado “argüí”,
molido y hervido con canela, hinojo, cedrón y debidamente fermentado) los
cuales eran consumidos por los negritos o el público espectador, lo que también
daba un colorido especial de fiesta y tradición, como también aparecían los
“mercachifles” y los “Tushis” (especie de comerciantes
ambulantes, pero que sus mercaderías lo llevaban cargados en la espalda y que
venían a pie desde lugares muy lejanos como Huancayo, pasando por Cerro de
Pasco, Yanahuanca, Oyón; procedentes del pueblo de “Tushi”) que ofrecían
sus curiosidades como cintas, espejos, pañoletas, máscaras, campanillas,
etc, convirtiendo en una feria popular.
Conforme iban pasando las horas, la orquesta
empezaba a tocar la “Guanucada” música melodiosa y melancólica
que a muchos negritos que iban de Lima, Huacho o de las haciendas les hacía
recordar sus penurias y alegrías, quienes se sentían nostálgicos y
lloraban diciendo:“Huatancama”, que significaba “hasta el
próximo año”;y así poco a poco los negritos iban “Huanucando”;
es decir, se iban echando al suelo como signo de agotamiento y sometimiento
al “caporal” reprimidos por su “retaguardia” (joven
fornido que manejaba el chicote con las dos manos encargado de dirigir y
disciplinar a los negritos) hasta quedar totalmente echados en el suelo solo
moviendo el trasero. En todo este proceso, negritos pícaros y jocosos hacían
piruetas y bromas al retaguardia, como por ejemplo: le cortaban la
mecha del “Chicote” o“lagia” o también la punta de
su chicote lo amarraba en su jerga y cuando quería reventar el chicote no podía
enredándose con su jerga y la gente se reía a carcajadas; es decir, todo era
muy divertido.

Escenas
donde aparece la “Marica”, escenificando un romance de la época. Cuyo actor es:
“RPTI
Las “Maricas”, en una escena sorpresiva frente al Centro Cívico,
siendo espectados por los negritos y el público en general
Por otro lado, en un momento inesperado aparecían las “Maricas” (todos
ellos varones, algunos vestidos de mujeres con la vestimenta parecida a los
personajes aludidos) escenificando romances secretos o prohibidos, a personajes
o autoridades emblemáticos; a los que se plegaban algunos negritos para atraer
mayor atención del público y así se hacían los destapes en una forma
picaresca. Mientras tanto, el “tronco” o las orquestas poco a poco
se iban emplazando al medio de la plaza para dar inicio al tan esperado “Chimeyche” que
de un momento a otro arrancaba haciendo despertar a los negritos que
literalmente estaban muertos por la explotación de los“caporales”. Los
negritos al son del “chimayche” con toda la prosa y elegancia
de su baile abrían vuelo al sincronizado sonido de las campanillas levantando
mucha polvareda (destacándose por su baile y sus estilos, tales como: don Antolino
Cruz Vega, Ricardo Trucios Inga, popularmente conocido
como “Ractaco”, don Emiliano Inga popularmente
conocido como “Uchcupando”, negriadores famosos y de larga
trayectoria), para luego a proceder al “Gatinacuy” y la
competencia de las orquestas entre los barrios de “Antay” y “Tambo”,
de esta forma ingresaban al parque por sentidos contrarios; los de “Tambo” lo
hacía por la calle a “cruzpata” para voltear por la recta del
local de la comunidad “La Carmelita”; mientras tanto, los
de “Antay” lo hacía por la calle que va a “Hualpahuayi” y
volteando por el antiguo local del Banco de la Nación, produciéndose el
encuentro o “Choque” en la misma esquina que da hacia el
puquio de “Huandahuaylas”; ambos bandos, frente a
frente iban bailando dando vueltas alrededor de sus orquestas, momentos en que
se producían las fricciones entre los negritos de ambos bandos, instantes en
que empezaban los golpes o las peleas entre los negritos, que al mismo tiempo
se escuchaban los gritos de ¡Viva Antay! ¡Viva Tambo!; ¡Arriba
Antay!, ¡Abajo Tambo! y viceversa para continuar alrededor del parque,
produciéndose nuevamente otro “Choque” en la misma esquina del
atrio de la iglesia. En este encuentro se definía cuál de los barrios era el
ganador, luego de tantas vivas y griteríos cada una de las pandillas se dirigen
a sus barrios para llegar a una cantina de su preferencia, en caso de Antay
muchas veces lo hacía en la cantina de don Juan Fuentes Rivera Altez,
el popular “Chaspush” donde libaban cerveza o el popular “Calentado”.
Mientras tanto, se escuchaba el sonido de la campana
“Mariangola” de Cajatambo, anunciando la procesión del señor
de “Corpus Cristi”, en homenaje al día central de la fiesta, a lo
que las orquestas, los negritos y los “Huancos” concurren
acompañando con toda devoción y fe, haciendo la promesa que el próximo año
retornarían de estar vivos y con la bendición del señor. Concluido la
procesión, se dirigen a la casa del caporal donde la orquesta se sive su cena y
a los visitantes se sirve el popular “locro de habas” con su “trigo Capchi” con su
“garancho”; para luego, compartir la “Cachua” con los familiares del caporal.
La orquesta acompañada por los negritos y la
juventud en horas de la noche salen a las calles haciendo de “chahua negros” (sin
disfraces) para amanecerse bailando y libando licor toda la noche, al que se
llama la “amanecida”; así termina el día central de Corpus. Igual escena
se realiza durante los demás días hasta el día lunes, un día de amanecida y
otro de descanso con el que concluye la fiesta.
El día Martes, la orquesta ni los negritos ya no
salen a las calles, solamente bailan en las casas del caporal mayor y los
caporales haciendo el “Despacho”; es decir, era el agradecimiento a
los caporales y familiares por lo que habían hecho realidad la fiesta, con el
acostumbrado “Huma Giray” o “curada de cabeza” de
los caporales y familiares de los estragos ocasionados por las borracheras
durante la semana, brindándose con “chicha hervida” o “calentado”. En
este “Despacho” se comprometen a los nuevos “Caporales” para
el próximo año, y muchas veces hay jóvenes que pugnan por ejercer los cargos de
“Caporal Mayor”.
Luego, el día siguiente y así como los demás días
subsiguientes, se llevaba a cabo la “Despedida” de los hijos o
esposos que tenían que retornar a la costa (Lima, Huacho o a las Haciendas)
para continuar con sus trabajos; cuya escena era triste, de llanto, de
abrazos y promesas, por parte de éstos a sus mamás, esposas y familiares; para
lo cual, tenían que constituirse al lugar denominado “sarmiento” cerca
al puente “Tabín” a la salida de Cajatambo, llevando chicha
caliente, calentado, en donde departían entre lágrimas y abrazos augurándoles
felicidades “Huatancama” (hasta el próximo año), para luego
éstos enrumbar por el camino a Tinta, Mallay, Ayarpongo, Tectahuaín o
Mirahuay, últimamente por Quepoc – Cashaucro; que con la llegada de la
carretera a Cajatambo cambiaron estas escenas, perdiéndose un poco las
costumbres de antaño.
INTERPRETACIÓN HISTÓRICA DE LA FIESTA DE “CORPUS” O DE LOS “NEGRITOS”
Esta fiesta costumbrista y folklórica representa a
los hombres de raza negra que fueron traídos al Perú en la época del coloniaje
como esclavos, quienes eran sometidos a trabajos forzados en las minas, en las
haciendas de los gobernadores de la colonia; siendo castigados brutalmente
hasta la muerte; es decir, el gobernador podía disponer de la vida de estos
esclavos, porque era su amo o patrón, bajo la conducción de un “Caporal” en
una determinada gobernación o fundo, controlados y sometidos por un jefe que
ostentaba su autoridad con un “látigo”, “fuete” o “chicote” para
dominarlos.
Posteriormente estos esclavos fueron logrando su
condición de hombres libres, al paso de la vida política que el Perú iba
librando con su independencia y el ejercicio republicano.
En esta parte, sin ánimo de pecar de historiador,
me permito hacer un paréntesis para transcribir el Decreto Provisorio del
Libertador Ramón Castilla, a manera de ilustración porque es un hecho que marca
las conquistas de libertades en el Perú; cuyo texto es el siguiente:
“EL PRESIDENTE PROVISORIO DE LA REPÚBLICA&. &
Por
cuanto, el 3 de diciembre de 1854 y el 9 de marzo de 1855, se expidieron los
Decretos siguientes:
“El
Libertador Ramón Castilla, Presidente Provisorio de la República.
Considerando:
Que es un deber de justicia restituir al hombre su libertad;
Que la revolución de 1854 tiene por uno de sus objetos principales reconocer y
garantir los derechos de la humanidad oprimida, explotada y escarnecida con el
tributo del indio y con la esclavitud del negro;
Que satisfecha en parte esta obligación con el decreto de 5 de Julio, que
redimió al indígena del peso del tributo, queda todavía por cumplirse la de
restituir su libertad personal a los esclavos y a los siervos libertos;
Que si el Gobierno Provisorio reservaba decretar la libertad de los
esclavos para después que el Ejército Libertador hubiese destruido la
tiranía, era porque no zozobrase en la desconfianza la indemnización debida a
los amos, ni se manchase aquel acto de justicia a la humanidad con inducir al
esclavo a dar por rescate su vida en una guerra civil que no puede
comprender, supuesto que no le dejaron ideas políticas durante su servidumbre;
Que habiendo el ex - presidente Echenique, en su decreto de 18 de noviembre
último, exijido por dos años la sangre de los esclavos, y conmovido el derecho
de propiedad con la vaga indemnización que ofrece, solo por los que se le
vendían para cambiar en su agonía contra los pueblos, se mancillaría el nombre
del Perú, si el Gobierno Provisorio no declarase inmediatamente los principios
nacionales, y no condenase aquel nuevo y horrible tráfico de carne humana;
Decreta:
Art. Único. Los varones y las mugeres tenidos hasta ahora, en el Perú, por
esclavos ó por siervos-libertos, sea que su condición provenga de haber sido
enagenados como tales, ó de haber nacido de vientres esclavos, sea cualquier
modo se hallen sujetos a servidumbre perpetua ó temporal , todos sin distinción
de edad, son desde hoy y para siempre eternamente libres.
DECLARA:
1º Que el Gobierno Provisorio, creado por los pueblos, restituye, sin condición
alguna, la libertad a los esclavos y siervos libertos, cumpliendo solemnemente
un deber de la justicia nacional, proclamada por la revolución de 1854.
2º Que los ancianos, inválidos e impedidos de trabajar por cualquier causa
física, al tiempo de recobrar su libertad, encontrarán sus alimentos en un
hospicio dispuesto por la caridad social que debe ejercitar el Gobierno.
3º Que serán indignos de la libertad únicamente los esclavos o siervos que
tomen las armas y sostengan la tiranía del ex . Presidente D. José Rufino
Echenique, que hace la guerra a la libertad de los pueblos; y
Garantiza
la propiedad.
Asegurando el justo precio que se debe a los amos de los esclavos y a los
patrones de los siervos libertos, sobre las bases siguientes.
1º
Quedará pagado su crédito en cinco años
2º
Ganará el interés anual del 6 por 100
3º
Se expedirán billetes al portador, y nunca se confundirán con los vales de
consolidación.
4º
Serán admitidos los billetes, como dinero, en pago de la quinta parte de
toda clase de contribuciones o responsabilidades fiscales.
5º
Se anticipará por el Gobierno, en cuenta de pago, los fondos que los
propietarios calculen bastantes para sistemar, bajo la administración de los
ellos mismos, una inmigración europea capaz de reanimar la agricultura de la
costa.
6º
Queda garantido el derecho de estos acreedores con la quinta parte de las
rentas nacionales, inclusive en estas los sobrantes de la venta del huano.
7º
Está expedita la acción de los propietarios para convenir en mejores términos
con el Gobierno, acerca del pago de estas deudas, consultándose el monto de las
rentas públicas, protección a la agricultura y el respeto al derecho de
propiedad.
Dado
en la Casa de Gobierno en Huancayo a 3 de Diciembre de 1854. ===
RAMÓN CASTILLA ==== MANUEL TORIBIO URETA”.
Los
danzantes los “Negritos” de la fiesta de “Corpus Cristi”, pretenden
encarnar las penurias de los negros esclavos de la colonia: poniéndose máscaras
de color negro, a través del “rompe calle”, el “piso”,
la “guanucada”, y a la vez, escenificar con alegría a través del “Chimeyche” la
libertad de la esclavitud decretada por el Mariscal Ramón Castilla.
INTERPRETACIÓN RESUMIDA DE LO QUE REPRESENTA EL
“ROMPE CALLE”, EL “PISO” Y LA “GUANUCADA” Y EL CHIMEYCHE.
“Rompe Calle”, es la primera parte de la fiesta de “Corpus” o de “Los Negritos·, que
consiste en el desplazamiento de los negritos de la casa de los caporales por
las calles de Cajatambo en columna de tres, marcando el paso de un lado a otro,
dando medias vueltas y haciendo sonar su campanilla en actitud de sometimiento,
acompañado por la música triste, melancólica de la orquesta, que al llegar a
una esquina la orquesta se posiciona en el centro y los negritos bailan
alrededor de ella, para luego proseguir recorriendo por las calles, que en el
trayecto van entonando estrofas alusivas a Ramón Castilla como libertador de
los negros y a hechos o sucesos de actualidad de Cajatambo, las que fueron
compuestas en la noche de la víspera. Por ejemplo:
Los negritos de Cajatam…bo,
todos unidos en estas fiestas,
recordemos con añoran…za…
los festejos de Corpus Cristi.
El “rompe calle”, representa cuando los
negros eran traídos del África y vendidos temporal o perpetuamente; quienes
atados de las manos unos tras otros eran vendidos y entregados a los
Gobernadores, Caporales o patrones y conducidos a las minas o haciendas de la
colonia; es decir, representa la etapa del sometimiento de los negros a la
esclavitud.
El “Piso”, es la segunda parte de la fiesta de “Corpus” o de
“Los Negritos”, cuando luego de ingresar en “rompe calle” y un breve
“Chimayche”, se posesionan en fila de tres o cuatro en la plaza de Armas y la
orquesta empieza a tocar una música triste, muy melancólica; aquí los negritos
al son de la música poco a poco van agachándose y doblándose en dos como signo
de agotamiento; a la vez, que otros negritos pícaros burlando el control del
“retaguardia” hacen bromas y chistes para hacer disfrutar al público
espectador, pero es reprimido por el “retaguardia” a punta de “chicote”,
tratando de mantener el control y el orden. Por otra parte, los negritos en su
conjunto entonan estrofas tristes y melancólicas como expresión de un trabajo
forzado, agotador y de sufrimiento, por ejemplo:
¡Trabajemos todos unidos!…..”
Para el progreso …, de Cajatam…bo;
Y así, luchemos …, por la grandeza
de nuestro pueblo
A esta parte del baile los negritos lo llaman “Arucuy”
(vamos a trabajar) y para mitigar la sed de estos negritos se acostumbra el
famoso “Ayapacuy”.(llevar para el muerto) como ya hemos dicho es la
chicha de maní o “Aloja” que es ofrecido a los “negritos” por sus esposas o sus
enamoradas, de no ser así, dos o tres negritos salen del ruedo y se van a
libar chicha o cerveza en las cantinas, regresando para continuar con el “Arucuy” (con
el trabajo; es decir con el baile), luego de un espacio de tiempo al
desvanecerse los efectos del licor por el esforzado baile que realizan, los
negritos se ven obligados a regresar a la cantina a paliar su sed. Esto sucede
todos los días a partir del jueves hasta el día lunes de la siguiente semana.
En esta parte del baile muchos negritos demuestran
su estilo, su prosa y su profundo sentimiento a la costumbre que año tras año
se va formando en ellos; destacándose don Antolino Cruz Vega, Ricardo
Trucios Inga,Emiliano Inga, en el barrio de Antay. Así,
va trascurriendo las horas hasta que avanzado la tarde los negritos empiezan a
tirarse al suelo, haciendo notar que están exánimes y moribundos representando
la llamada “Huanucada” (morirse).
Éste baile dura aproximadamente de 3.00 p.m. hasta
las 6.00 p.m.; llegado esta hora la orquesta o sea el “tronco”poco
a poco va saliendo al centro de la plaza, mientras los negritos permanecen
tirados en el suelo literalmente muertos, a lo que, algunos negritos burlando
el control del “retaguardia” se levantan y empiezan bailar junto al “tronco”,
siendo reprimidos por el “retaguardia” y devuelto a chicotazos a su lugar,
luego de un momento a otro la orquesta (el tronco) empieza a tocar una música
bastante alegre y empieza el “Chimayche”.
El baile del “Piso”, representa los
trabajos forzados a los que eran sometidos los esclavos negros en la época de
la colonia, en las minas y en las haciendas de los gobernadores o patrones
españoles, administrados por los “Caporales” y controlados por
los “retaguardias”; a quienes los hacían trabajar a latigazos sin
comer, desfalleciendo de inanición y muriendo como seres insignificantes;
escenificado por los negritos a través de la “Huanucada”.
El Chimeyche”, es la tercera parte de la fiesta de “Corpus” o de
“Los negritos”, fase culminante en que los negritos luego de la
“Huanucada”, cuando el “tronco” o la orquesta poco a poco se va ubicando en
medio de la Plazade Armas y empieza a tocar una música alegre, bastante movido
y emocionante, momentos en que los negritos se despiertan (literalmente) y se
levantan vivazmente moviendo sus campanillas y empiezan a bailar en círculo
alrededor de la orquesta lanzando expresiones como ¡Abre vuelo!, ¡Viva
Antay! o ¡Viva Tambo!. Momentos en que muchos negritos
demuestran sus habilidades para el baile y lo hacen con bastante elegancia y
estilo, escenas que son muy apreciados por el público espectador,
convirtiéndose en momentos de euforia y de profundo sentimiento costumbrista,
tanto para los negritos como para los espectadores hombres y mujeres, ya que
hay una nutrida concurrencia en estos días de fiestas.
El “Chimeyche” representa a la
tercera parte de la fiesta de “Corpus” o de los “Negritos”, baile bastante
movido, alegre, jocoso y divertido, que se baila después de la “Huanucada”,
en conmemoración a la libertad de la esclavitud de los negros decretado por el
Mariscal Ramón Castilla en Huancayo el 3 de diciembre de 1854; en cuyo artículo
único en su última línea dice “…son desde hoy y para siempre
eternamente libres”, después de 319 años de esclavitud. La
manifestación de alegría no era para menos, por lo que, en muchos lugares de
nuestra patria instituyeron este hecho a través de sus costumbres y folclor
para convertirlos en fiestas costumbristas y tradicionales, existiendo una
diversidad de “negritos “, siendo el de Cajatambo muy original.
¿QUIÉNES SON LOS ENCARGADOS DE REALIZAR LA FIESTA
DE “CORPUS CRISTI” O DE LOS “NEGRITOS”?
Como había manifestado anteriormente al concluir la
fiesta el día martes de “Despacho” en
el “Huma giray” (o curada de cabeza, otros lo llaman el “Andavete”)
de los Caporales y familiares, personas o jóvenes entusiastas se comprometen voluntariamente
a título personal firmando un compromiso escrito como funcionarios para el
próximo año, tales como:
Ø
“Caporal Mayor”, persona que encabeza y dirige la fiesta de
“Corpus”; es decir, asume la mayor responsabilidad para atender a la orquesta.
Ø “Caporales”, jóvenes entusiastas que se encargan de dar el
“Pari” y chicha a todos los negritos y visitantes en un día determinado de
acuerdo a la programación establecida y colabora para el pago para la orquesta
y la licencia de la municipalidad, así como comida a los miembros de la
orquesta en día establecido.
Ø
“Pariscalas”, son señoras o señoritas que se comprometen
para dar el “pari” a los negritos y
visitantes para hacer más pomposo la fiesta.
Ø “Colaboradores”, personas que se comprometen en aportar con un
tonel de chicha para la entrada a la plaza, licor, carnero o cuyes de acuerdo a
sus posibilidades.
TRAMITACIÓN DE LA LICENCIA PARA LA REALIZACIÓN DE
LA FIESTA DE “CORPUS” O DE LOS “NEGRITOS” ·
EL “Caporal Mayor” en coordinación con
los demás “Caporales” tienen que presentar con anticipación una solicitud ante
el señor Alcalde del Concejo Provincial de Cajatambo, pidiendo la autorización
llamada “Licencia” para la realización de la fiesta, adjuntando un
recibo por dicho concepto, que años atrás oscilaba entre S/. 600 y S/.
700.00 soles; expidiéndose la Resolución de Alcaldía. Esta gestión
administrativa era realizada por separado por los Caporales de los barrios
de “Antay” y “Tambo”.
Asimismo, tenían que solicitar garantías a la
Subprefectura para que les brinden las garantías del caso a través del
Puesto de la Guardia Civil (años atrás) hoy Policía Nacional.
INSCRIPCIÓN O PAGO DE LA “MULTA” POR PARTE DE LOS
“NEGRITOS”
Teniendo que pagarse los honorarios de la orquesta
y la Licencia de la Municipalidad, en una reunión el “Caporal Mayor” y los “Caporales”,
acordaban cobrar una “Multa” a los negritos, dándoles derecho a
bailar con disfraz durante la fiesta, otorgándoles un “ticket” con
sello debidamente numerado, los que tenían que colocarse en el arco del
sobrero, con el cual eran reconocido los negritos; cuya suma era de S/. 50.00
soles, y si no cubría para pagar la orquesta y la licencia tenían que
prorratear entre ellos. Pero había personas que les gustaba bailar, pero como
no tenía disfraz y no contaba con el dinero para pagar la multa preferían bailar
de “Chahua Negro”; es decir,
simplemente con su poncho, sombrero, su chalina, sus guantes y su
campanilla, siempre alrededor de la orquesta, que generalmente se hacían
presente a la hora de la chimeichada al final de la jornada de cada día que se
lleva a cabo en la Plaza de Armas.
¿DE QUÉ INDUMENTARIAS SE COMPONE EL DISFRAZ DEL
“NEGRITO”?
El disfraz está compuesto por las siguientes
indumentarias:
1. Un sombrero de paja que especialmente eran
“hormado” en las talleres de don Marcelino Loarte, Pedro
Loarte, y el popular “Vallico” en
el barrio de Antay o don Amadeo Híjar en
el barrio de tambo; achatado el paño para la parte frontal donde se colocan
tres espejos con sus respectivos rozones. Asimismo, adornado con un arco de
flores de papel o perlas y rozones de cintas multicolores de un metro y medio
de longitud, adheridos a la copa del sombrero con espejos pequeños de forma de
estrella o redondos, así como en el paño; los cuales para ser más vistosos
deben ser tupidos y adornados con perlas y lentejuelas.
2. Una jerga larga, especie de un
poncho, tejido con hilos de lana de oveja teñido con diferentes colores.
Últimamente se ha generalizado las jergas tejidos con lana sintética.
3. Una máscara negra de cuero
4. pañoletas, uno para cubrir la cara
y otro para amarrar la máscara en la cabeza del negrito con un rozón al lado
izquierdo de la cien.
5. Pañoletas grandes, muy vistosos
que se colocan en forma superpuesta en la espalda del negrito, aseguradas en
ambos hombros con imperdibles.
6. Guantes de lana multicolor
7. Campanilla (chica, mediana y
grande), las campanillas grandes tenían un sonido característico, que con dos o
tres toques de los negritos hacía ensordecer al público.
Foto del mnegrito Ricardo Trucíos Inga, el popular
“Ractaco”, danzarín con estilo, prosa y elegancia
¿QUIÉNES CONFORMAN LA ORQUESTA?
La orquesta originariamente estuvo integrada por
los siguientes miembros:
1. Un Arpista
2. Dos o tres violinistas
3. Un sordinista
Cabe aclarar que la orquesta o conjunto clásico es
solamente integrado por un arpista y dos violinistas. En algunas oportunidades
los caporales se han dignado contratar conjuntos integrados con clarinete y
saxofón.
ANÉCDOTAS:
1. Negrito mazamorrero. Historial
de don Daniel Yánac Aquino, quien en sus coloquios con
sus hijos después de la cena, en el que infaliblemente todos los días se
compartía un plato de mazamorra (no como postre, sino, como un potaje más
de la cena); él relataba que como danzante “negrito” a las tres y media de la
tarde aproximadamente antes de que los “negritos” ingresaran a la
Plaza de Armas para bailar el “piso” y la “huamucada”, tenía que servirse
dos o más platos de mazamorra de papa rayada con leche, en
vez de tomar licor para poder soportar el duro baile del “piso” y la
“huanucada”. Y así, pasó su juventud durante las fiestas de “corpus” o de los
“negritos”, hasta cumplir los 50 años de edad, dejando de ser danzante.
2. Negritos golosos: Habían
negritos que llegaban de la costa a divertirse especialmente de la fiesta;
éstos negritos se levantaban a la cinco de la mañana y bien disfrazados se
dirigían a la casa de los caporales quienes estaban programados para dar
el “pari”; era los primeros en comer el “pari” repitiendo la
ración, para luego dirigirse a la casa del otro caporal para hacer lo mismo,
así como también, eran invitados a la casa de sus familiares a comer el “pari”
o el “Chicha en caldo”, previo el calentado o la chicha
hervida con su punto, que al final el estómago de estos negritos resultaban
totalmente saturados. Transcurrido las horas, por efecto del licor ingerido se
quedaban dormidos; Quienes por los estragos del calor y la borrachera, eran
sorprendidos por los vómitos no teniendo tiempo para sacarse la máscara,
arrojando todo lo ingerido dentro de ella, saliendo el charqui, la papaseca, la
cebollita, el aderezo, la chicha, el ron por los ojos de la máscara, siendo
auxiliado por sus compañeros.
1.
Negrito Dormilón: Luego de ingresar los negritos a la plaza de
Armas luego de un emocionante “chimeiche”, había un descanso; tiempo que era
aprovechado por los negritos para ir al baño y hacer sus necesidades; pero,
como en aquellos tiempos no existía baño público, de la plaza se dirigían al montón
(lugar donde la gente arrojaban su basura) que estaba ubicado detrás de la
Escuela de Primaria, llamado “Calle nueva”. Lo curioso del
caso, era que algunos negritos agotados por el cansancio, la borrachera, el
calor, las trasnochadas y más que todo por la cantidad de “pari” ingerido se
quedaban durmiendo en el lugar donde estaban haciendo sus necesidades; quienes
eran despertados por sus compañeros “los negritos”.
NOTA: Para ver los videos de la
danza de las “Aucas”, hacer clic en el siguiente vinculo o enlace:
https://youtu.be/ZFW9uFQjFg8
https://youtu.be/KMAfx3OexvY
https://youtu.be/njjnvJb2yiw
Presentación de un grupo de “Aucas” con sus
máscaras características, representando al baile de los diablos.
Celebración de la fiesta patronal en honor a la
Virgen del Carmen (Aucas, Quiyayas y Antis)
El Anti, personaje central de las Quiyayas
REFERENCIAS
DEL BAILE DE LOS “AUCAS”
De niño me gustaba
espectar el baile de las “Aucas” por lo jocoso del baile; por el estilo de
baile del “Anti” que, con su pañoleta en la mano con un ramo de flores, vestido
de terno y sombrero, con un baile decente y enamorador, que al bailar los
rosaba por el rostro de las “Quiyayas”, haciendo sonar los cascabeles en cada
paso que daba.
Por otro lado, el baile atlético de los
“Aucas” con sus espectaculares movimientos de acrobacia haciendo uso de sus
carrizos hacían volatines (piruetas, saltos), así como ademanes y bromas con
las máscaras que llevaban, cuyas máscaras eran de representaciones diversas,
como del venado, el tarugo, del diablo, y otros con los que asustaban a los niños.
Por otra parte, era espectacular ver a las
hermosas “Quiyayas”, vestidas de remangas caída, pollera, una vincha adornada
con monedad de plata y perlas. Tenían varios estilos de baila de acuerdo a las
escenas que presentaban; de frente, de costado y de retroceso, entonando
canciones alegóricas en quechua.
El baile de los “Aucas”, eran promovidas
por la comunidad de Tambo Indio, el que se realizaba en honor de la “virgen de
la Carmelita”. La fiesta se
celebra el día 16 de
julio, el que comienza el día 14 con el “Iglesia Ganay”.
Cuando cursaba el cuarto año
de primaria, se suscitó un hecho fatal con resultado de una muerta a
consecuencia de una gresca en los danzarines en el “Iglesia Ganay” y en año
siguiente se suspendió con argumentos que era un baile diabólico. Por allí se
escuchaba que representaban a los diablos de “Parnamay”, asociando con los
festejos que realizaban en el fundo de “Mani” y “Minatambo”, donde decían que
aparecía el diablo. Luego, después de muchos años revivió la fiesta de los
“Aucas”, pero ya no con la misma emoción de antes. Pero, asociado a esta
suspensión de la fiesta hemos recogido una versión como ANÉCDOTA, comentado por
RUMI ÑAWI, aparecido en su fase book
el 9 de diciembre de 2019; el cual se trascribe a continuación: ·
“Aukas=diablos?
...pues no, no son fiesta del diablo ni nada que se le parezca, esta relación
con el demonio se le dio en la época de don Ancelmo Calero cuando era sub
Prefecto de la provincia si es que no me equivoco; resulta ser que siendo el
autoridad de Cajatambo era un "pillo" picaflor y tenía una amante
apellidada Arias en un callejón por la plazuela de Qayan, resulta que enterada
la esposa de don Ancelmo de sus andanzas decidió darle una lección en secreto,
es así que contrato a dos personas entre ellas a don Paulino Jiménez alias
"cuculi" y el otro no recordar, ellos se vestieron de aukas y
esperaron a que se apareciera el amante picaflor en el callejón de la
solicitada querida a muy altas horas de la noche y cuando estaba entrando ellos
salieron de su escondite dando saltos y azuzándolo con el carrizo exclamando
como aukas oh! oh! oh!.... El pobre don Anselmo del susto se desmayó y fue al
día siguiente que haciendo uso de su poder de autoridad decidió prohibir la
celebración de la fiesta de los aukas y aduciendo por su experiencia de la
noche anterior que eran demonios o diablos es así que durante casi una década
la festividad de la carmelita no se celebró hasta que por pasado el tiempo ya
en ausencia de don Anselmo los comuneros de tambo indio la hicieron revivir
dándole vida nuevamente a la mítica danza guerrera de las tribus llacuacez del
antiguo Cajatambo. Oh!”.
REPRESENTACIÓN DE LA MUERTE DEL INCA
ATAHUALPA EN LA FIESTA PATRONAL DE CAJATAMBO
Por Amílcar Híjar Hidalgo/ Antropólogo,
docente de la ENSFJMA
Fuente: ARARIWA. Revista de la Dirección
de Investigación de la Escuela Nacional Superior de Folklore José María
Arguedas Lima, año XI, número 19, diciembre 2017
NOTA:
Analizando el desarrollo de la fiesta
costumbrista de la fiesta Patronal de Cajatambo. El título del presente documento debió
titularse “Representación de los personasjes de la invasión de los
conquistadores españoles y la representación de los incas, Huáscar, Atahualpa y
Rumi Ñawi y sus Pallas”
Por otra parte, debe aclararse que, en
Manás, Utcas y otros centros poblados de la provincia de Cajatambo, sí se realizan
la escenificación de la representación de la Prisión y muerte de Atahualpa.
NOTA:
Para reproducir el video, hacer clic en el siguiente enlace o vinculo.
https://www.facebook.com/100004126654636/videos/1466024393545102/
En la misma fecha de cada año, entre el
24 de julio y el 4 de agosto, la ciudad de Cajatambo celebra la fiesta de la
patrona Santa María Magdalena con inusitada alegría, buen boato, nutrida
asistencia de un público local y foráneo, haciendo gala de un derroche en la
organización de la fiesta. Diría más bien, fiestas en plural, al menos esa fue
mi impresión de una vistita en 1996, cuando comprobé la sucesión de forma
simultánea de por lo menos tres eventos diferentes, aunque unificados bajo la
imagen de una sola fiesta masiva.
En efecto, la fiesta patronal en la
ciudad de Cajatambo está conformada por la celebración de la festividad de
Santa María Magdalena, donde la costumbre es brindar el garakuy (almuerzo) a
los visitantes para saborear el delicioso potaje del caldo de piedras o pari
(sopa de papa seca con variedad de carnes). Esta fiesta se inicia el 26 de
julio con espectaculares procesiones católicas, misas cristianas, novenas
tradicionales, construcción de altares en las esquinas, el cuidado del altar
jahuay (cargado de paja), pasacalles juveniles, estampas de los incas y las
pallas, corrida de cintas, teniendo como días centrales el 30 y 31 de julio con
actividades taurinas, acompañadas por las noches de las huaylashadas (huaynos)
en casa de los capitanes de la tarde y de los populares “calientitos “a base de
aguardiente combinado con hierbas aromáticas, mientras que en la plaza central
la iluminación de los juegos pirotécnicos alegra la concurrencia de grandes y
chicos.
Sin embargo, esa aparente unidad
celebratoria se elaboró en base a tres grandes festividades fusionadas por el
tiempo y la historia. La más antigua (motivo de nuestro tema) es sin duda la
representación de la muerte del inca Atahualpa, cuya antigüedad data del siglo
XVI y le brinda cierta peculiaridad en relación a sus similares reproducciones
en los distritos aledaños. Esta práctica cultural quedó confinada en las
actuales comunidades campesinas, cuando otrora fuera la fiesta principal
indígena de Cajatambo. Por otra parte, está la celebración patronal en honor a
la virgen María Magdalena, cuyos orígenes se encuentran en las políticas
evangelizadoras de la iglesia católica del siglo XVII, mediante la conformación
en cada encomienda de una cofradía como forma de organización indígena y la
asignación de la imagen de una santa o santo patrón en cada poblado indio, como
forma eficaz de combatir sus paganas creencias ancestrales.
Sabemos poco sobre las actividades
celebratorias dedicadas a la Santísima María Magdalena durante los siglos XVII
y XVIII en la misma ciudad. Más bien, en el “partido” (encomienda) de
Cajatambo, más allá de haber sido un importante centro de obraje (1570) en la
producción de textiles, hilos de lana, algodón y cabuya, los sacerdotes
controlaron el comercio y los productos agrícolas con la finalidad de abastecer
a las minas artesanales explotadas por españoles y portugueses. Aun así, no
escapó a la intervención de los extirpadores de idolatrías en dos momentos
históricos del siglo XVII y XVIII (Duviols, 1997). Recién se tiene noticias de
los extraordinarios milagros de Santa María Magdalena salvando la ciudad de
Cajatambo, durante los aciagos momentos de la invasión chilena, es decir, a
fines del siglo XIX; de ahí hacia adelante es historia harto conocida y
sumamente documentada.
La tercera fiesta dentro de la
celebración patronal la constituye un conjunto de actividades estatales y
privadas de muy reciente incorporación. Por un lado, la municipalidad provincial
promueve ferias agrícolas y ganaderas, instaurando concursos pecuniarios,
acercándose cada vez más en el apoyo económico y organizativo de la fiesta
patronal con el riesgo de ser municipalizada en un futuro no lejano y por otro
lado, los centros escolares en sus diversos niveles educativos aprovechan la
ocasión para organizar rifas, tómbolas u otras actividades de grandes réditos
con la finalidad de solventar viajes de promoción o urgencias de
infraestructura. También participa el sector privado acondicionando locales con
función de peñas artísticas u otras actividades culturales, fiestas sociales o
recitales de diversos grupos musicales locales o foráneos.
Bien, ahora dediquemos algunas líneas al
drama histórico de la representación de la muerte del inca Atahualpa, no solo
como parte decorativa de la celebración en la fiesta patronal, sino por el
grado de importancia que ocupa en la formación de la identidad cultural de
Cajatambo.

Los estudios sobre los dramas de la
captura, rescate y muerte del inca tuvieron impulso a partir de 1950 en Perú y
Bolivia. La publicación de la “tragedia de la muerte de Atahualpa” de Jesús
Lara, en 1957, en Bolivia, abrió un camino interpretativo de estampas, motivos,
representaciones y dramas que se hacían en diferentes partes del Perú y
Bolivia, iniciadas probablemente poco después de la muerte de Atahualpa,
sucedida en Cajamarca de 1533. Esto trajo a colación una respuesta hispanista
de académicos nacionales y extranjeros, negando la existencia de una literatura
y de un teatro pre colonial. Tomaron como ejemplo el drama de Ollanta escrito
en época colonial con estructura y argumentos europeos, donde lo novedoso sería
la inclusión de comedias o personajes jocosos como piquichaqui, ausente en la
literatura andina.
A pesar de que Jesús Lara demostró
haberse basado en un manuscrito hallado en Chayanta en 1871, redactado en
quechua antiguo, y haber planteado los orígenes del drama en los primeros años
de la conquista por un amauta anónimo testigo de la tragedia, César Iter (2001)
en “¿Visión de los vencidos o falsificación?, datación y autoría de la Tragedia
de la muerte de Atahualpa”, Bulletin de l’Institut Français d’Etudes Andines,
lo consideró un fraude. Otros autores, entre ellos Cornejo Polar (1990)
sostenían haber hallado la génesis del drama de Atahualpa estrechamente
vinculada a las estrategias de catequización y los auto sacramentales
clericales del periodo colonial. Duviols (1999 y 2000), analizando la versión
del drama de la muerte de Atahualpa de Manás, Gorgor, Huancapón y Ámbar
recogido por Francisco Iriarte (1977) y las piezas teatrales bolivianas de
Unzueta (1945), Balmori (1955), Guardia Mayorga (1963) y Beyersdoff (1999),
descartó la versión indígena de la obra al encontrar evidencias católicas en
las piezas teatrales y al vincularlas con la representación de moros y
cristianos de la época Virreinal. Baldomero (2007), citando el libreto de la
representación de la muerte de Atahualpa de Ámbar, describía que el inca era
designado como “rey indio moro”, ubicando el drama en la colonia. Demetrio
Bisset (2000) y Marine Bruinaud (2009) señalan el drama de la muerte de
Atahualpa como herencia de la representación de moros y cristianos o de los
doce pares de Francia.
No obstante, la andanada de críticas
negando la existencia de un drama o teatro indígena, abunda una considerable
literatura acreditándola como tal. Empezando por Mario Unzueta (1945), quien en
su novela folklórica “Valle” durante la fiesta en honor al señor de Canata,
patrón del pueblo de Tocco, Cochabamba, Bolivia, presenció la representación
trágica del fin de Atahualpa escenificada por indígenas del Bisset (2000) y
Bruinaud (2009) señalan el drama de la muerte de Atahualpa como herencia de la
representación de moros y cristianos o de los doce pares de Francia. lugar.
Clemente Hernando Balmori (1955) en su libro “La conquista de los españoles”
reprodujo el libreto de ensayo escrito en quechua y castellano sobre el final
de Atahualpa, acopiado en Oruro en 1942, afirmando el origen prehispánico del drama.
Francisco Iriarte Brenner, durante su visita a Cajatambo entre 1973-1976, por
encargo de la OIT, recogió los dramas sobre Atahualpa en toda la provincia,
publicados en “Dramas coloniales del Perú actual”, IV Congreso del hombre y la
cultura andina, 1985. Planteaba la influencia de Garcilaso de la Vega en la
construcción del libreto y remonta su autenticidad indígena a fines del siglo
XVII. La contundencia de los argumentos sobre la antigüedad histórica del drama
de la muerte del Inca Atahualpa de procedencia indígena sostenida por Jean
Philippe Husson (2017) en su libro “Génesis de los dramas del fin del inca
Atahualpa y los mitos de Incarrí”, postula la tesis de su existencia a
comienzos del siglo XVII y su vínculo con la resistencia inca de Vilcabamba,
llegando hasta el presente, combinado con la muerte de Túpac Amaru I (1572),
forjándose de esta manera el famoso mito de Inkarrí.
Jean Philippe Husson, para demostrar sus
aseveraciones usó referencias históricas hasta ahora no refutadas. Una de ellas
fue los códices gráficos (dibujos, acuarelas e ilustraciones) consignados por
el Obispo de Trujillo don Baltazar Jaime Martínez de Compañón, en su travesía
por las serranías de Pallas de Cajatambo. Fotografía: United Press, Cajatambo.
Arariwa 19 nov 2017.indd 4-5 19/12/17 3:36 p.m. ARARIWA Revista de la Dirección
de Investigación de la ENSF JMA 6 7 Piura, La Libertad, Cajamarca, Amazonas y
Lambayeque en 1779. Dos cuadros pintados muestran la representación teatral de
la muerte del inca; en una se escenifica su muerte por degollación y en otro,
aparecen escenas de personajes rodeando al inca en clara alusión a una
festividad. Luego, como prueba, analiza un verso poético escrito en quechua
hallado en las crónicas de Guamán Poma de Ayala, donde lamenta el asesinato del
Inca, probablemente recogida de una representación de su muerte a fines de
1590, que él pudo ver u oír. Husson cita también la descripción de Bartolomé
Arzáns Orsúa y Vela de un teatro escenificado por cuatro actores españoles y
cuatro nobles indígenas sobre la muerte del inca en la ciudad minera de Potosí,
en 1555. Si bien el autor lo escribió en 1700, sus datos fueron extraídos de
documentos del siglo XVII, lo que demostraría la antigüedad de la
representación de la muerte de Atahualpa en el virreinato del Perú, a pocos
años de haber sucedido. La representación del teatro folklórico o popular de la
captura, rescate y muerte del Inca no estuvo confinada solamente a la geografía
andina (Ecuador, Perú y Bolivia); también en la costa se recordaba oficialmente
a los incas de diversas maneras. Una de ellas era que en ciertas épocas del año
se vestía algún importante o noble indígena y se paseaba por las calles con los
atuendos típicos del incanato. En el cabildo de Lima se tuvo a un descendiente
de la nobleza inca como edil permanente hasta comienzos de la independencia.
Otra referencia de importancia sobre la escenificación de la muerte de
Atahualpa se encuentra en los escritos del visitante francés Amédée Frézier,
quien recorrió las costas de Chile y del Perú entre 1712 a 1714 y declaró haber
presenciado la teatralización de la muerte del inca acompañado de raros
animales como el Quispe cóndor y otros.
Ahora bien, la representación de la
muerte del Inca en Cajatambo es sumamente peculiar dentro del contexto arriba
señalado. No es una teatralización clara, ni una danza terminada, ni una
estampa concluida, pero le concierne todo eso y una visión de los vencidos
alterada por las coyunturas históricas que le correspondió enfrentar. Su
estructura de drama tampoco obedece al modelo occidental de representar un
teatro al estilo de Calderón de la Barca (1600-1681), influyente en esa época.
Esta caracterización la ubica en un tiempo primordial cercano a la muerte del
Inca, al transmitirse como un taki-tusuy, práctica habitual en las culturas pan
andinas de recordar importantes sucesos históricos, triunfos y tragedias. Su
composición teatral no es dialogante sino visual, objetiva, repetitiva,
memorizada, sintetizando periodos, buscando no ser olvidados y con la participación
de observantes como parte de la historia actuada, casi real respecto a los
sucesos de 1533. Esta representación del taky-tusuy en la época incaica
mezclaba la poesía, la narración, la actuación, la danza y la música en un solo
circuito y con un solo fin: transmitir a la posteridad (memoria colectiva) lo
sucesos considerados vitales para el pueblo o comunidad. Esta forma de
escenificación, según Daniel Valcárcel (1990) se representaba en el
Pokencancha, Cusco, auspiciado por la Coya del inca Túpac Yupanqui. Fue
prohibido por el poder español luego de la muerte de Túpac Amaru II, en 1780.
Otra característica del drama de la
muerte del inca Atahualpa en la ciudad de Cajatambo es la espacialidad social
de su representatividad, su procedencia indígena genuina trasladada a las
comunidades campesinas como depositaria de su tradición, al no mezclarse con
las fiestas mestizas de las capitanías u otras, que merece un estudio aparte y
lo haremos más adelante. La presencia de personajes en la obra, como Atahualpa,
Huáscar, las pallas, los adelantados, Pizarro, Hernando de Soto, el padre
Valverde y los yanash, son descripciones de un posible testigo ocular
(presencial) de los sucesos de Cajamarca de 1532. Esto ubica la representación
de la Muerte de Atahualpa de Cajatambo mucho antes que la versión de Guamán
Poma de Ayala (1590) o de Bartolomé Arzáns (1555). En 1983, mientras recogíamos
datos audiovisuales de la Semana Santa en Cajatambo, conocimos al entonces
gobernador don Pedro Arias, quien nos mencionó ciertos
manuscritos coloniales en su poder y la posible publicación de un libro donde
se demostraría la fecha del drama de la muerte del inca en Cajatambo, 1538.
Quedamos en reunirnos en Lima para acopiar datos históricos de la provincia de
Cajatambo; su visita se hizo realidad en 1988, pero lamentablemente nunca nos
proporcionó documentación alguna, solo su versión oral que logré grabar y
transcribir antes de su fallecimiento.
No es descabellada la datación de 1538
como probable fecha de la representación de la muerte del inca en Cajatambo. En
la guerra fratricida entre Huáscar y Atahualpa, el Tawantinsuyo se dividió en
dos grandes geografías sociales: desde Lima hacia el sur, las etnias
confirmaron su lealtad al inca del Cusco, y los pueblos del norte su fidelidad
a Atahualpa (en ambos casos con excepciones, aunque muchos señoríos prefirieron
ser neutrales). La derrota de Huáscar significó la casi total desaparición de
su panaca real, de sus aliados y restricciones de aquellos que de cierta manera
apoyaron con hombres, alimentos y pertrechos bélicos; por ende, el odio hacia
Atahualpa se convirtió en colaboración con los españoles.
Tras su asesinato, en 1533, fue llorado
ahí entre sus aliados y protegidos, entre ellos los habitantes de las cuencas
geopolíticas de Pativilca y Huaura en Lima. Recuérdese que las huestes
atahualpistas en Cajamarca estaban también acompañadas de sacerdotes que fueron
testigos oculares de la ejecución y degollación del Inca. Destruido el gobierno
de Atahualpa, la elite sacerdotal tuvo que huir y sobrevivir en sus ayllus de
origen o asilarse entre las etnias fieles. Cinco años de labor tesonera de
estos sacerdotes atahualpistas, fue tiempo suficiente para elaborar los
taki-tusuy de la muerte del Inca, en este caso en Cajatambo o tierra de los
tampish, etnia aliada a la causa de Atahualpa. Dejaremos esto aquí por razones
de espacio y tiempo, con la promesa de continuar la indagación más adelante.
En el siglo XVIII hay evidencias sobre la
representación del drama de Atahualpa en Cajatambo. En el Mercurio Peruano
aparece la “descripción sucinta de la provincia o partida de Caxatambo, en que
se trata por incidencia de la decadencia de las Minas, y de las causas de la
despoblación del Reyno”, firmado por J.C. (seudónimo) el 22 de julio de 1792
(aunque fue recogido el 8 de setiembre de 1790 en algún lugar de Cajatambo), en
su periplo de criollo por recabar información útil para la emancipación que se
gestaba. Trascribimos el párrafo: “En toda la sierra se celebran muchas fiestas
de alferazgo cada año. Uno o dos capitanes, otros tantos mayordomos, dos
alféreces, los dos incas, sus ministros, una docena de pallas, las mayoralas y
los danzantes son los héroes de cada fiesta [...] En medio de sus cantos
injuriosos a la Religión, y a la Nación, quiero decir un día después de la
representación indecente y trágica que hacen de la Conquista, se echan los
toros en la plaza”. En otro escrito de ese mismo año (1790) el autor refiere
haber visitado una comunidad cercana de Mangas (Ancash) donde presenció los
hechos de la conquista dramatizada por indígenas. Esto confirmaría que la
representación de la muerte del Inca Atahualpa se había extendido a otras
partes fuera de sus contextos originales, sufriendo cambios en su
representatividad y estructura, como es el caso de la representación del tamboy
o la muerte del Inca en Carhuama- “Atagualpa inga está en la ciudad de
Caxamarca en su trono usno”. Guaman Poma de Ayala Arariwa 19 nov 2017.indd 6-7
19/12/17 3:36 p.m. ARARIWA Revista de la Dirección de Investigación de la ENSF
JMA 8 9 yo (Junín), estudiado por Luis Millones (1989), cuyos inicios los sitúa
en 1919, que hoy se ha tradicionalizado. Como sabemos las huancas fueron fieros
enemigos de Atahualpa, por lo que no tendrían la necesidad histórica ni
identitaria de recordarlo o conmemorarlo.
A manera de colofón, la representación de
la muerte de Atahualpa en Cajatambo es una de las escenificaciones más
antiguas, probablemente de 1538, y ha mantenido una continuidad histórica a
pesar de las represalias de las doce primeras familias españolas encomendadas a
la catequización y control del obraje, la cofradía y la mano de obra indígena.
Si bien la representación de la muerte del Inca se ha fijado dentro de la
celebración de las fiestas patronales, mantiene su espacio de no mezclarse con
las capitanías de las tardes. Aun así, es parte de la identidad histórica de
Cajatambo; no ha sido totalmente estudiada y merece una dedicación exclusiva
como una forma de reconstruir la historia de Cajatambo, desbordada por más de 5,000
años de cultura, a partir del análisis filológico del canto de las pallas, la
inversión de los instrumentos musicales del inca (arpa y violín) y de Pizarro
(flauta y tinya), el estudio de los personajes en relación a 1532,
especialmente la función del Yanash, la estructura del drama que obedece más a
un taky-tusuy andino que a un teatro occidental, cambios y persistencias en el
vestuario (estilo cordobés de los trajes de las pallas), su continuidad al
interior de las organizaciones campesinas y su proyección estética o artística
fuera de su contexto, empujado por las asociaciones artísticas que la
usufructúan, la mejoran, la deforman o lo aniquilan. Hay un derrotero por
seguir en la construcción de una identidad cajatambina.
BIBLIOGRAFÍA:
• Arzáns de Orsúa y Vela. (1965).
Historia de la Villa Imperial de potosí. Ed. Brown University Press.
• Balmori, Clemente. (1955) La conquista
de los españoles y el teatro indígena. Universidad Nacional de Tucumán.
• Burga, Manuel (2005) El nacimiento de
una utopía: muerte y resurrección de los incas. Universidad Nacional Mayor de
San Marcos. Fondo Editorial.
• Duviols, Pierre. (2000) “Las
representaciones andinas de la muerte de Atahualpa, sus orígenes culturales y
sus fuentes” en: La formación de la Cultura Virreinal, ed. Iberoamericana,
Madrid.
• Frézier, Amédée. (1995) Relatión du
voyage de la Mer du sud aux cótes du Chili et du Pérou. Ed UTZ, París.
• Husson, Jean Philippe, (2017) Génesis
de los dramas del fin del inca Atahualpa y los mitos de Incarrí. Ed. Argos.
Lima
• Iter, César. (2009) ¿Visión de los
vencidos o falsificación? Datación y autoría de la Tragedia de la muerte de
Atahualpa. Bulletin de L’Institut français des études andines. Lima.
• Lara, Jesús. (1957) Tragedia del fin de
Atahualpa. Imprenta universitaria. Cochabamba.
• Meneses, Teodoro. (1987) La muerte de
Atahualpa. Drama quechua de autor anónimo. Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. Lima.
• Millones, Luis, (1990) El retorno de
las huacas. Estudios y documentos sobre el Taky Onqoy. Biblioteca Peruana de
Psicoanálisis. Lima.
• Unzueta, Mario. (1945) Valle. Ed. La
época. Bolivia.
Representación de Huáscar, Pizarro (Capitán), la
Palla y Rumi Ñawi.
(Huáscar y sus Pallas)
(Huascar y Rumi Ñawi)
(Las Pallas, en plena danza costumbrista)
(Representando a Francisco Pizarro y Hernando
Pizarro)
La
fiesta patronal en honor a “Santa María Magdalena”, patrona de Cajatambo, se
llevaba a cabo desde la víspera que se iniciaba el día 23 de julio y se prolonga hasta el día 3 de agosto de
todos los años. En dicha fiesta patronal costumbrista se escenificaban danzas
de nuestra herencia ancestral como las Pallas, el Inca, el Rumiñahui
(rememorando la época del incanato), el Capitán (que representa a Francisco
Pizarro y Hernando de Soto – época de la conquista). Esta fiesta patronal se
complementaba con el campeonato de fut bol inter clubes, el Desfile Escolar, el
Torneo de Cintas y la Corrida de Toros, auspiciado por la Municipalidad
Provincial de Cajatambo, para lo cual se formaba una Comisión Central integrada
por el alcalde, regidores, personas visibles de la ciudad, y el Comité de
Damas.
La
corrida de toros en Cajatambo posiblemente data desde la época del virreinato
como herencia cultural de los españoles, no tengo información fidedigna sobre
sus inicios, pero, recuerdo cuando tenía 6 años de edad en 1950, fue mi primera
experiencia de observar la corrida de toros, el que se lleva a cabo el 30 y 31
de julio de cada año, con motivo de celebrarse la fiesta patronal.
EL TORNEO DE CINTAS O
CARRERA DE CINTAS
NOTA: Hacer
clic en el enlace para ver el torneo de cintas.
https://youtu.be/4hgb1h2tHuI?t=1
Este
evento era organizado por el Concejo Provincial de Cajatambo; para lo cual con
bastante anticipación de un año se constituía un Comité de Damas cajatambinas
que se encargaban de inscribir a las damas solteras para la donación de cintas
de aproximadamente dos metros y medio.
Estas
cintas eran bordadas con hilos de seda y lentejuelas con la mayor pulcritud,
cuya frase principal decía: “Donada por
la señorita xxxxx” que se complementaba con rosas y otros motivos, los que
eran preparados con bastante anticipación.
Aparte
existía otro Comité Organizador del Torneo de Cintas, conformado por personas
entusiastas y versados en el desarrollo de dicho evento como don Juan
Altez, Pio Requena, y otros.
Asimismo,
eran invitados Chalanes o personas que eran domadores de caballos que dominaban
el arte de cabalgar el caballo, quienes venían de Mallay, Tinta, Gorgor,
Huancapón y los más representativos de la jurisdicción de Cajatambo, que se
hacían presentes con caballos briosos debidamente aperados: montura, pellón y un
jato con piezas de plata o cromo; adornando al caballo con un rozón de cinta
con espejo que lo colocaban en la frente del caballo, así como en las rodillas
que le daba un prestancia y elegancia.
Asimismo,
había otro grupo de jinetes a los que se les llamaban “acompañantes”. El
detalle de todo este espectáculo era la iniciativa, interés y entusiasmo de los
participantes (emoción social) que le daba colorido y realce.
El
día 29 de julio en horas de la mañana el Comité de Damas salían a recoger las
cintas donadas por las bellas cajatambinas, recorriendo y recolectando, y a la
vez, exhibiéndose por las distintas calles de la ciudad, acompañada por la
banda de músicos contratado por la comunidad al compás de un pasacalle, dándole
un colorido especial de festividad que impactaba en el sentimiento de identidad
de chicos y grandes; así como, se podía notar
el desprendimiento y la destreza de las doncellas cajatambinas, que en
buena cuenta venía a ser un concurso, un acto de identificación con la
costumbre o tradición, que hoy en día totalmente se ha perdido.
A
las 2.00 p.m. los integrantes del comité organizador del torneo de cintas,
acompañados de los chalanes, portando en un carrizo todas las cintas donadas,
al son de un pasacalle de la banda de músicos de Llipa o Huanri, hacían su
ingreso desde la Capilla en el barrio de Antay por la calle principal con
dirección al campo deportivo de Andahuaylas o Tizapampa, brindando un
espectáculo impresionante y desbordante de emoción acompañado por toda la
población que se movilizaban para expectar el “Torneo de Cintas”.
Aproximadamente
a la 3.00 p.m. toda la comitiva de chalanes hacía su ingreso al campo deportivo
de tizapampa haciendo demostraciones los domadores de caballo. Allí, emplazados
empezaban hacer demostraciones de competencias de carrera con sus caballos
preparando y calentando los ánimos para empezar la competencia.
El
Comité Organizador, anticipadamente tenían listo el arco, que consistía en dos
parantes y un travesaño levadizo donde se colocaban los carretes hechos de
carrizo para enrollar las cintas.
El
Juez del evento cuando todo estaba debidamente sincronizado, anunciaba y daba
la partida al evento. Para lo cual, los chalanes tenían que ubicarse en columna
de uno; es decir, unos tras de otros, a una distancia de unos 50 a 70 metros
detrás del arco, debiendo galopar a toda velocidad y encestar con un puntero en
la argolla que estaba colocado en el extremo de la cinta, la misma que estaba
enrollado en un carrete colgado en el travesaño del arco.
Los
chalanes iban pasando uno a uno, algunos encestando en la argolla de la cinta y
galopando para colocarse nuevamente en orden de tras de los competidores.
Cuando la cinta era encestada, la cinta flameaba produciendo ondulaciones en la
mano del chalán, quien luego de darse una vuelta por el campo como expresión de
triunfo se colocaba entre el hombre y debajo de su brazo como una banda, para
nuevamente continuar con la competencia que iba luciendo como trofeo; y así,
iba desarrollándose el evento hasta que
terminen de sacar todas las cintas.
Al
final, el juez del comité organizador hacía la premiación a los ganadores del
evento a los que habían sacado la mayor cantidad de cintas, otorgándoles como
premio un trofeo.
Todo
este evento era apreciado por toda la población que se habían emplazado al
contorno del campo deportivo de tizapampa. Todo era una alegría compartida
entre los pobladores como demostración de la identificación con las fiestas
patronales, sin odios ni rencores.
Los
chalanes, retornaban a la población al son del pasacalle interpretado por la
banda de músicos, luciendo las cintas sacadas en la competencia, como
demostrando de su habilidad y coraje, recorriendo por las principales calles de
la ciudad.
LA CORRIDA DE TOROS O
FIESTA TAURINA EN CAJATAMBO, EN TIEMPOS PASADOS EN LA PLAZUELA LA “TRINIDAD”
El 30 de Julio a
partir de la 5 a.m. los pobladores cajatambinos empezaban a movilizarse con sus
barretas, palos, tablones, sogas con dirección a la antigua Plazuela de la
Trinidad, que estaba ubicada frente al antiguo mercado “Central” y la iglesia
antigua de la Carmelita, además frente a la iglesia Matriz, donde actualmente
está ubicado el Centro Cívico.
Allí se armaban
las barandas y palcos al contorno de la Plazueleta, cuyos lados estaban
destinados para las comunidades de Antay, Tambo, Astobamba, y Utcas, donde se
acondicionaban los palcos para los espectadores y la tribuna oficial para el
“Capitán de la Tarde”.
El
toril estaba ubicado al costado de la iglesia matriz, donde actualmente está
ubicado el local de la parroquia, allí se hacía el encierro de los toros
bravos.
La
banda de músicos se ubicaba en la puerta principal de la iglesia matriz, que
durante toda la tarde amenizaba la corrida de toros, dándole la emoción de la
fiesta brava.
(Palco del Capitán de la
Tarde, en el frontis del mercado central de Cajatambo, en una tarde taurina en
la plazuela “La Trinidad”)
Los
toros bravos eran traídos de diferentes lugares o parajes de Cajatambo, tales
como: Pumarrinri, Cóndor, Huamanya,
Shiri, Colpa, Cancal – Jurao, Cunash; cuyos propietarios eran ganaderos
Cajatambinos.
Los
Comisarios eran las personas allegadas o familiares que se comprometían con la
participación de uno o más toros bravos, los mismos que eran contratados con
bastante anticipación. Este compromiso lo hacían en la Junta o reunión que
convocaba el Capitán de la tarde confirmando su compromiso de realizar la
fiesta taurina. Además, en dicha reunión muchos de los colaboradores se
comprometían aportar con la donación de la corona, la banda del capitán,
licores, carneros, papas, gallinas y otros objetos y enseres.
TRAÍDA Y ENCIERO DE LOS
TOROS BRAVOS
Un
día antes de la corrida de acuerdo a los contratos de los comisarios, se
dirigían a los parajes donde se encontraban los toros bravos; allí tenían que
hacer una ofrenda a los Apus (jirkas) con coca, cigarro y aguardiente. Las
personas encargadas de de sacar y traer
los toros bravos tenían que hacer su
mesa y chacchar la coca haciendo un pedido a los Apus de los parajes para que
les concedan sacar con facilidad y sin contratiempos; de no hacer así, tenían
grandes dificultades para sacarlos y a veces era imposible porque los toros más
bravos se emplazaban; es decir, se ponían demasiados bravos y no se movían del
lugar, nadie podía entrar.
Los
arreadores como comúnmente se les
llamaban tenían que utilizar ciertos artificios para dominar a los toros
bravos; para ello, los arreadores tenían que embadurnar una piedra con la coca que estaban chacchando
y tirarlo a los cuernos del toro o sino, a los testículos y los convertían en
dóciles, amadrinando luego con ganado manso, conduciéndoles sin ningún problema
hasta el encierro lugar ubicado al costado de la Iglesia Matriz que era
propiedad de la parroquia, donde se hacía un toril que tenía acceso directo a
la plazuela de la trinidad.
A
pesar de todo ello, era bastante difícil traer los toros. En muchas ocasiones
los toros lidiados en otros años, de la puerta del toril lograban escaparse
retornando a su paraje. Entonces los arreadores tenían que perseguirlos a pie y
a caballo tratando de alcanzarlos y enlazarlo, luego traerlos en cincho de
caballo; y en otras oportunidades era imposible de hacerlos regresar. Todas
estas escenas eran muy divertidas, de tensión, miedo, haciendo que toda la
población disfrute de todas las incidencias y anécdotas de dicho
acontecimiento, el que le daba un
colorido especial a la fiesta brava.
DESARROLLO DE LA CORRIDA
DE TOROS O TARDE TAURINA
El
día 30 y 31 de Julio, a partir de las 2.00 p.m. los “Capitanes de la Tarde”,
hacía su ingreso a la Plaza de Armas, portando un estandarte bordado con hilos
dorados y otros colores con una alegoría en su fondo de un torero capeando
(lidiando) a un toro. Además, el estandarte estaba adornado con moños de forma
de corazón, los mismos que se le colocaban en la frente de los toros más
bravos, para que el torero audaz, aguerrido, luego de capear varias veces tratara
de sacar el moño como trofeo de su destreza y su valentía de enfrentarse al
toro bravío (arisco).
El
capitán hacía su ingreso acompañado de sus damas de honor, que eran unas
señoritas hermosas elegantemente vestidas y maquilladas que daban realce a la comitiva.
(Entrada
de la comitiva del Capitán de la tarde, en el Campo deportivo de Tizapampa)
(Escrito por Hipólito G. Yánac Rivera)
El trigo era uno de los cereales más
preciados por nuestros antepasados, muchos años atrás, ya que constituía el
sustento básico de la población. El trigo, se utilizaba de diferentes formas,
en variados potajes, por ejemplo: el trigo tostado, que luego de molido se
obtenía la “machca”; el trigo pishgui, el trigo resbalado, el trigo Capchi,
el trigo pelado con ceniza, llamado
el “lushtu”, la harina de trigo
(molido en los molinos de río cuchachaca,
ya sea en el de “Antay mozo” o de Tambo “Mozo”) para elaborar el bollo,
la cemita (con chicharrón o chancaca); así como en mazamorras de diferentes
modalidades con leche o sin leche
Sembrar el trigo era una festividad en
nuestra costumbre de antaño y estar dispuestos a festejar como retribución a
las tierras fértiles desde “puris”
hasta “Coshpocoto”, “mayúsh.” y “cashatambo”. Existía varios tipos de trigo: el mentano, el común, la
estaquilla y la aurorita y otras
variedades más.
LA
SIEMBRA DEL TRIGO
La siembra del trigo empezaba con las
primeras lluvias del mes de octubre en que se empezaban a “barbechar” las chacras, a fin de
remover la tierra y matar las
malas hierbas. Entre los meses de Febrero y marzo se hacían las siembras del
trigo; para lo cual se utilizaban un par de bueyes, llamados “Yuntas”, a los que se “uncían” un yugo de madera entre los
cuernos de los bueyes, los que tenía que jalar un pesado “arado” de madera y una “reja”
de hierro amarrado con una soga de cuero de res llamado “cuyunta”.
La siembra empezaba entre las 8.30 a 9.00 a.m., cuando el “gañán” llegaba al chacra cargado su
arado o sino cargando en un burro si la distancia era lejos (puris, laquear,
parientana, querochcay) o de acuerdo a las posibilidades del gañán o el dueño
de la chacra.
Para empezar, el gañán, la “botadora”, el
“guiador” y los “rapadores” se sentaban haciendo un pequeño ruedo para realizar la “chacchapada” que consistía en masticar
hojas de coca formando una bola en la cavidad bucal, el cual era sazonado con cal
mediante el “shulu” un dispositivo que el gañán
llevaba en su “iscopuro” (porongo
chiquitito) dentro de su “Huallqui” (pequeño
morral), complementando la “chacchapada”
(boleo) se fuman dos cigarros nacional o inca; acto en el cual los gañanes se “chacchapaban” con otros gañanes; es
decir, entre el uno y el otro, pretendían ser los mejores para terminar su
jornada sin contratiempos, y que al otro le suceda algo inesperado como:
romperse el arado, el timón, o que los bueyes se cansen, a fin de que no termine
el trabajo. “Sortilegios” que se
hacían realidad parece mentira; acto que muchas veces se convertían en “enconos” entre los gañanes. El trabajo proseguía entre
pequeñas interjecciones de: ceja, media
vuelta, arriba, abajo, hincha huevo, tira adelante, jala cholo, rompe raya,
¡sooo…!.
A mitad de la jornada llegaba la “uchupa” almuerzo que consistía
generalmente en picante de cuy o guiso de carne de res o carnero y mote de
habas con maíz blanco o cancha. Terminado la “uchupada”, nuevamente hacían la “chacchapada” para luego terminar la jornada entre 5.00 a 5.30 p.m.. El gañán
sacaba el arado del yugo, y con sumo cuidado tenía que soltar a los bueyes que
se encontraban “uncidos” al yugo, a
fin que no se peleen al momento de separarse. Los toros como símbolo de triunfo
empezaban a “mugir” escarbando la
tierra con sus manos, echándose tierra al lomo; y si se encontraban con otros
toros empezaba la pelea, que era muy divertido, resultando ganador el más
valiente, haciendo correr al adversario.
Luego de un mes, el trigo ya había
germinado y tenía que hacerse el deshierbo que consistía en sacar las malas
hierbas, faena que demandaba el trabajo de señoras, señoritas o jovencitos que
duraba varios días. Posteriormente venía el primer riego en el mes de mayo,
para lo cual, los regantes tenían que hacer el relimpio de los “Huampus” o tomas de sus chacras, así
como la faena del relimpio de la toma de “Huaylashtoclanca”
(fuente de abastecimiento para todas las tomas), acto apoteósico donde participaban generalmente jovencitas
solteras y jóvenes solteros. Las mujeres llevaban la “uchupa” (potajes deliciosos) envuelto en manteles bordados con
sedas de colores las que exhibían al momento de compartir con sus allegados.
En el transcurso del relimpio de la
acequia empezaban los juegos y la exteriorización de los sentimientos de amor
por parte de los jóvenes y de las jovencitas, que muchas veces terminaban con
la elección de su pareja. Al finalizar esta faena en horas de la tarde, había
grupos entre mujeres y varones muy emocionados que retornaban a la población.
Un grupo por el camino de “ambarroco”,
que al llegar a la bajada de “cashatambo”, ubicándose en la parte más empinada
hacían la primera “yarahuida”, luego haciendo la segunda “Yarahuida”
al llegar a “jaujina pata”,
acompañado de la “Japarida” de los
varones, plasmados en un ¡Huijiji…!.
Igual lo hacían los que retornaban por el camino de “Huaylancana”, haciendo la primera “yarahuida” en “Huaylancana
punta” para luego culminar en “yuraj
gaga”, muy cerca de la entrada al pueblo, también acompañado de la “Japarida” de los varones. Lo propio lo hacían los pobladores de Astobamba y los regantes de la toma de Pusgoj – Puris. Generalmente esta “yarahuida” era cantadas entre el
cruce de la acequia de “Ocopata” (ogu
pata) y el camino de Cajatambo –
Gorgor, que a lo lejos se escuchaban las melodiosas voces de las mujeres y la “Japarida” de los varones que infundían profundo
sentimiento de alegría expresadas a nuestra madre naturaleza.
Posteriormente, las plantas de trigo iban
formando caña y floreando las espigas (de las espigas sobresalían los
estambres), entonces necesitaban el segundo riego. La actividad era bien
marcada por la solicitud del agua a los “alcalde
de aguas” y el desplazamiento de los regantes. El final de este arduo
trabajo culminaba a fines del mes de agosto y la primera quincena de septiembre
en que el trigo había madurado y estaba listo
para empezar la cosecha.
La cosecha de trigo demandaba de otras
actividades previas; tales como:
Ø
La preparación del “Lushtu” (maíz blanco pelado con ceniza); el cual era utilizado
para la preparación del “mondongo”
(caldo del “lushtu” que tenía como ingredientes: la panza, la tripa de carnero
picados en trocitos, adrezado con ají amarrillo mirasol, palillo, comino, pimienta,
cebollita china y manteca de chancho), que el día de la trilla o golpeada, a partir de las 6.00 a.m. era distribuido en
una ollita con un platillo de chanca de
maíz amarillo a los golpeadores y/o al trillador, a las cegadoras y a las
personas allegadas a la familia que iban a participar de la faena.
Ø
La preparación de la “Chicha de jora” popularmente llamada “Aswa”. Ese día desde muy temprano empezaba la faena acopiando agua
a un perol grande, colocado en un fogón preparado para ese fin llamado “ashtu”; luego la persona encargada
después de entibiar el agua echaba al perol de agua la harina de jora, de
cebada y de maíz dejando reposar para
que las harinas soltaran su sabor, proceso al que llamaban “mishquisir” (hacer endulzar);
desde este momento ya sabían si la chicha iba ser de buena calidad o no.
Procediendo a hervir y tomar punto (cuando en la superficie del perol una capa
amarillenta llamada “nata”, y el
líquido empezaba a expedir un olor característico “olor a chicha”, lo que
indicaba que ya estaba listo, dejando reposar para que se enfríe y proseguir
con el colado.
En este acto, es
interesante recordar la “superstición”
que tenían la gente de entonces; que consistía en colocar una cierta cantidad
de ramas de ortiga con bastantes
zarcillos, con la creencia de que el “alma”
o espíritu malo no lo toque la chicha; y si es que lo tocaba la chicha se
aguaba (este hecho solía suceder, parece mentira, pero cierto). Al atardecer,
empezaba el colado de la chicha; es decir, el “shojshuy”. En este acto, las señoras sacaban la “taca” (que era el afrecho con un poco
de líquido, que a la gente le gustaba saborear; cuyo afrecho era utilizado en
la preparación del “shegui”, chicha
de segunda calidad).
El líquido colado
y frío era envasado en los toneles “borrachos”
o también los llamaban “corrientes”
(porque estaban en permanente fermentación); luego los tapaban herméticamente,
envolviéndolos con “jergas” y
nuevamente colocaban encina del tonel ramas de ortiga para prevenir que el “alma” o espíritu maligno no le tocara
y si esto sucedía solían decir “alma
lacmapayurgun”; es decir, el alma o espíritu maligno había metido la mano; por lo que, la
chicha tomaba una textura de algo baboso
y desagradable. Si no sucedía nada insólito, el tercer día la chicha era
cateada o saboreada por el jefe de la casa, quien daba su aprobación de la
exquisitez de la chicha.
Ø
Aprovisionamiento de carne de carnero (por
lo menos un carnero), carne de gallina, mínimo una docena de cuyes, papaseca,
habas, col, charqui, tocino y especerías. En buena cuenta, era una preparación
para un banquete.
LA
COSECHA DEL TRIGO
La cosecha de trigo “ha sido” una de las tantas actividades agrícolas de la provincia,
especialmente de cajatambo por la pomposidad con el que se realizaban después
de un penoso y agitado trabajo dedicado al cultivo del trigo.
Cuando digo “ha sido”, me refiero para resaltar en tiempo pasado, porque en
verdad, el cultivo del trigo era uno de los cereales más preciados hace
muchísimos años atrás, cuando el trigo crecía más de un metro sesenta o setenta
de altura y tenían unas espigas de una “sesma”
(medida antigua, que era la longitud entre el dedo pulgar y el dedo índice);
espigas muy codiciadas por las “cegadoras”,
quienes hacían su “wayunca” (un
ramillete de espigas selectas) que posteriormente los exhibían en sus “huayrancas”: ¿dónde estarán aquellos
tiempos?. Vivencias de mi niñez.
ACTO
PRINCIPAL DE LA COSECHA DE TRIGO
Todo empezaba asegurando la participación
de los golpeadores o trillador, cargadores y de las cegadoras con el reparto
del mondongo. Luego, constituido en la chacra de los parajes de Cajatambo, el
jefe de familia o la persona encargada esperaba a los actores de esta labor
tradicional de la cosecha del trigo. Cuando todos los trabajadores estaban en
la chacra, a las 8.00 a.m. en la “era” que
fue preparado con anticipación, se
ubicaban para la “Chacchapada”, para lo cual, el dueño o
la persona encargada distribuía la coca, el cigarro a cada uno de ellos; cuya
escena era muy significativa y pintoresca, ya que, se podía apreciar el huno
del cigarro y el sonido del “iscopuru”,
cuyo poronguito pequeñito contenía el
“isco” que era para saborear la
coca. De esta forma escenificaban el pago a la tierra por el producto que iban
a cosechar. Escenas que al mismo tiempo se veía en las chacras vecinas; es
decir , era una festividad popular del pueblo.
Terminado la “chacchapada”, las cegadoras y los cargadores se dirigían al trigal
para preparar la primera armada de la era. Las cegadoras eran expertas y entre
ellas competían procurando no ser amarradas por sus adversarias.
La amarrada consistía en que las cegadoras
del lado izquierdo y del derecho demostrando su habilidad y destreza, a la
cegadora del centro lo acorralaban dejándole en el medio. Las cegadoras iban
dejando montones del trigo cegado, los cuales era recogido por los cargadores y
conducido a la era para ser golpeados o trillados por caballos.





En la “era”
los golpeadores formaban dos bandos colocados frente a frente en número de
cuatro, seis o más (todo dependían de la extensión de la chacra o chacras) por
bando, quienes utilizando sus “huarunas”
empezaban a golpear el trigo profiriendo una interjección llamado la “japarida” ¡huijiji…!, dándole emoción a la faena; escuchándose el golpe
sincronizado de las “huarunas” en
las diferentes “eras” de las chacras
que estaban cosechando, dando un colorido especial de una festividad. Y, si se
trataba de una trilla con caballos, el trillador amarraba en forma ordenada a
seis u ocho caballos alrededor de uno que era el tronco (caballo noble y
experto en esos menesteres) al cual el trillador lo tenía jalado con una soga,
y al reventar el chicote accionado por el trillador los caballos empezaban a
dar vueltas alrededor del tronco pisoteando y triturando con sus cascos el
trigo amontonado en la era. El trillador para alentar a los caballos les
gritaba; “abre vuelo”, entonces los
caballos parece que se emocionaban y empezaban a relinchar al momento de dar la
vuelta en la era. Entonces los orqueteros provistos de una “orqueta” de huarango recogían a la era el trigo y la granza que
eran arrojados por el casco de los caballos.
Por su parte el repartidor de chicha y
ron, cada cuarto de hora les daba que beber a todos los trabajadores para que
tomaran mayor interés y pongan mayor emoción a la faena; quienes se iban
motivando y se tornaban más extrovertidos e inquietos poniendo en juego sus
picardías y bromas que daba realce a la faena.
De esta manera, llegaba el punto
culminante que era la hora del almuerzo, llamada la famosa “cuyada”, a cuya ceremonia eran invitadas sus amistades, algunas
autoridades del pueblo según el caso, en otros casos, familiares residentes en
Lima o Huacho viajaban especialmente para participar de este almuerzo campestre
en la “era” del “wirucuy”, golpeada o trilla. En la “era” se hacía una mesa en el suelo con jergas y mantel blanco, donde
se colocaba la cancha de maíz amarillo; y alrededor de dicha mesa campestre se
sentaban los golpeadores, cegadores y demás peones, así como los invitados se
agrupan y participaban de esta cuyada.
(La clásica mesa en el suelo, para
degustar (saborear) la deliciosa cuyada)
(En pleno ágape de la cuyada)
El primer potaje a saborear era el “guiso” rojo con carne de gallina o
carnero con un sabor característico a lo cajatambino (parecido al estofado
actual). El potaje de fondo el picante de cuy (cuy dorado con manteca de
chancho en brasa de carbón del “ashtu”)
aderezado con ají mirasol seco, palillo, comino, pimienta, ajos, cebollita
china; en cuyo aderezo jugoso las papas eran revueltas. Este plato era servido
con arroz graneado con manteca de chancho. En este ágape se brindaban como
apetito el coñac, zinzano, anizado,
vermuth y el clásico ron, así como la chicha de jora cajatambina. Y al final
del almuerzo se realizaba una competencia que consistía en encontrar en la
cabeza del cuy, el “huesito cuy” y
tomarlo en una copa con ron u otro licor, y el que lograba tomarlo se hacía
merecedor del premio acordado; lo cual era demasiado difícil, porque el “huesito cuy”, siempre se queda pegado
en la copa. Para hacerlo pasar, tenía que ser un experto. De esta manera, los
invitados con los brindis consecutivos ya estaban ebrios.
Luego de la cuyada proseguía la trilla.
Las cegadoras se constituían al rastrojal para hacer la “pasapala”; es decir, el recojo de las espigas caídas al momento
del cegado o cargado del trigo. Es así, que las cegadoras aprovechaban el
tiempo para juntar las mejores espigas con el que formaban su “wuayuca”, retornando a la “era”.
(Profesoras en la cosecha de la cebada en
el terreno del centro educativo N° 20001)
Siendo las 6.00 p.m se daba por terminado
la faena, momentos que las cocineras, la dueña, las señoras acompañantes y las
cegadoras, motivadas por el licor bebido en el ágape, se agrupan en la “era”
para hacer un coro de voces y entonar la famosa “Yarahuida” ubicándose en el lugar más empinado y dominante del
paraje, dando emoción al almuerzo
campestre como a la “golpeada”, “Wirucuy” o trilla. En cada estrofa de la “yarahuida” eran contestadas al
unísono por la “Japarida” de los varones con una interjección “huijiji...!
Luego la comitiva, retornaban cantando la “Yarahuida” y la “Japarida” de trecho en trecho, hasta
llegar a la población.
LA
“YARAHUIDA” (Hacer clic en el enlace para ver el video/
https://www.facebook.com/watch/?v=372570200943296
La “yarahuida”
cajatambina es una derivación del antiguo
“Harawi” de los incas, canción triste, lírica, expresión sentimental del
alma indígena, predispuesta a la nostalgia o dolor del pasado. Esta canción de
la “yarahuida” se acostumbraba usar en Cajatambo, con ocasión de algún acontecimiento
en la que intervenía los hombres del campo, así como en la cosecha del trigo,
más comúnmente conocido como el “huirucuy”,
“golpeada” o “trilla”. O
también, cuando participaban hombres y mujeres en las faenas comunales y
regresaba de ellas triunfantes, donde se recordaban de las hazañas del amor y
elevaban sus plegarias por el amor que les hiciera llorar.
Esta canción quechua era entonada fuerte y
efusivamente por las mujeres, como si llamaran de un cerro a otro, cuyo eco
repetitivo se propagaba hasta la población, pudiéndose localizar en qué chacra
se estaba realizando la cosecha del trigo o el “huirupuy”.
A continuación, se hace la trascripción
literal de la “yarahuida”:
Huagalay
guambra Llora muchacha
Huagalay
guambra Llora muchacha
Saisura huagaman Así podré llorar
Huambra…………! Muchacha………!
Revantay guambra, Revienta niña
Revantay guambra Revienta niña
Vinuy botijanog, Como botija de vino
Revantay guambra. Revienta niña.
¡Huijiji…….!
Jatun
pariachó En el riachuelo grande
Nogalá ayurgá Yo
te crié
Saysura
guambra Por eso muchacha
Ayuraman……….! No te criara.
¡Huijiji…….!
Ayhuay,
viudo, Anda viudo
Painacaramuy, Péinate primero
Chinchay
machaycho En la cueva de
chinchay
Ayhuay
yacuhuan. Péinate con
agua.
¡Huijiji…….!
Condor huaman Condor, jefe, Huamán
Huaman
huaynun El jefe va dando
vuelta
Shuyaylamay Espérame……….!
Saysura
guambra Por eso yo
quisiera
Huagalaman. Llorar.
¡Huijiji…….!
Cay cartalata
apacicushgay Este encargo te
mandaré
Cuyashgalaman……….! Al ser que más quiero,
Paypish huaganmi, Él también llora
Nogapish
huagami Yo también lloro
Huilayulayni. Avísale………….!
¡Huijiji…….!
Al final de cada estrofa, los varones le
acompañan con la “Japarida”, que es
el grito efusivo y agudo que le da vida a esta canción como respuesta al
mensaje de su amada.
Terminado el “huiruyuy” golpeada o trilla, los golpeadores, cegadoras y demás
personas aproximadamente 6.00 p.m. se dirigen a la casa del dueño de la trilla
para comer el popular “locro” con su
tocino y col acompañado del mote de maíz blanco. Para los que no retornaban a
la casa o para los que se quedaban en la era “huayniando”, se le
enviaba a su domicilio.
La faena no terminaba allí, sino que proseguía
con la “Huayniada” (parecido a una
ronda), el cual consiste en formar
dos bandos: uno de mujeres y otro de varones, quienes cogiéndose de las manos
forman una ronda dando vueltas alrededor de la “era”. Esta “huayniada” tiene varias mudanzas; que al entonar una estrofa por
las mujeres, es respondido por los varones con otra estrofa. Esta ronda prosigue
hasta altas horas de la noche, la que concluye con la última mudanza que es el “sapallo suhuay” o robo del zapallo; en
el que el varón toma a su pretendida (enamorada) la carga y desaparece en la
oscuridad de la noche, con el que termina la “huayniada”.
Escrito por Hipólito Yánac
Rivera, En base a su experiencia como
danzante “negrito” y caporal de los “negritos.
Trascrito de la
copia facsimilar del Decreto Supremo del Mariscal Castilla que confiere
libertad a los esclavos, firmado en Huancayo en 1854.
Nota.- Los
errores ortográficos son de su original.